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Cartel de La ciénaga entre la tierra y el mar.
Cultura

“Los que ven 'La ciénaga entre el mar y la tierra' quieren que todos se conmuevan también con su historia de amor”: Manolo Cruz, actor y codirector de la película independiente del momento en Colombia

CAMBIO conversa con Manolo Cruz, actor y codirector de 'La ciénaga entre el mar y la tierra', la película independiente colombiana que, nueve años después de su estreno oficial, se ha robado el corazón de más de 20.000 espectadores.

Por: Juan Francisco García

En 2016, cuando se estrenó, La ciénaga entre la tierra y el mar recibió los premios a mejor actriz, mejor actor y mejor drama mundial en Sundance, el festival de cine independiente más importante del mundo. Gracias a un pleito legal entre los codirectores, tuvieron que pasar nueve años para ver la luz en las salas colombianas. El largometraje, que explora los límites del amor, la dignidad y la solidaridad a partir de la historia de un hombre que a causa de una severa incapacidad, a pesar de vivir sobre el agua, no ha podido tocar el mar. Lleva siete semanas en carteleras y más de 20.000 espectadores.

CAMBIO: Que una película colombiana independiente sobreviva siete semanas en carteleras da para hacer una fiesta y botar la casa por la ventana. ¿Cómo explica que La ciénaga, entre el mar y la tierra lo haya conseguido?

Manolo Cruz: En efecto, según los datos que da Proimágenes, las películas colombianas independientes tienen asegurado cuatro días después de su estreno y no más. Las que duran un mes es porque les fue muy bien o porque tienen un canal detrás para empujarlas. Así que sí: ir dos meses en cartelera con una producción independiente es una locura.

Mi explicación es que La ciénaga logra realmente conectarse con la audiencia, que era una de mis preocupaciones principales a la hora de rodarla. El cine en Colombia, aunque estéticamente es muy bien logrado y cuenta con historias interesantes, suele fallar a la hora de conectar con las audiencias y echar un cuento redondo que te haga pensar y de verdad sea una experiencia. De los 11 premios que recibió la película, nueve fueron otorgados por el público, lo que quiere decir que la conexión se logra. Nuestro éxito ha sido el voz a voz: cada persona que ve la película quiere que sus amigos, familiares y personas cercanas la vean.

CAMBIO: Entiendo que la película nació de un cortometraje. ¿Fue así?, ¿de dónde sacó esta historia de un hombre que, a pesar de nacer en una ciudad con mar, nunca ha podido conocerlo?

M. C.: En 2012 escribí La ciénaga como un cortometraje porque me parecía imposible conseguir los recursos para hacer un largo. Por el 2014, cuando estaba mostrando el guion para conseguir financiamiento y conformando el equipo de actores que soñaba, apareció Vicky Hernández y me dijo que no quemara la historia en un cortometraje y le apostara a hacer una película. Ese impulso fue fundamental para lanzarme con toda y contar una historia mucho más completa.

CAMBIO: La historia nace en Tasajera, el pueblo palafítico en la Ciénaga Grande de Santa Marta. ¿Por qué?

M. C.: La historia nace puntualmente en un peaje entre Santa Marta y Barranquilla, el peaje de Tasajera, en donde a un lado está el mar y al otro lado está la Sierra Grande de Santa Marta. A 100 metros adentro del agua hay un caserío con casas flotantes, construidas en palafito, hechas de tablas, tejas de zinc... la historia nace por la confrontación que sentí en ese lugar al ver que sus habitantes, que materialmente no tienen nada, tienen tiempo, y este lo usan para amarse, para sonreírle a la vida, para acompañarse.

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El pueblo palafítico en donde fue rodada *La* *ciénaga* *entre* la *tierra* y *el* *mar*.

Eso, más mi necesidad de contar historias diferentes, por fuera de Escobar y de los narcos, me impulsó a darle forma a la historia. Fueron muchos años en los que trabajando en televisión y en cine quise que me llegara un reto profesional de una historia diferente. Como no llego, decidí salir y hacerlo.

CAMBIO: Quiero que volvamos a Vicky Hernández. Hace poco la vi, en un papel magistral, como la madre enferma del poeta Carlos Framb, a quien este ayuda a morir. Ahora, a la inversa, brilla como la madre de Alberto, un hombre con una incapacidad muy severa que lo condena a estar pegado a un respirador artificial y, por ende, no poder disfrutar el mar. ¿Cómo fue dirigir y actuar junto a una de las grandes actrices colombianas de todos los tiempos?

M. C.: Vicky fue desde el principio una madre de la película. Además de impulsarme a hacerla, puso toda su experiencia, generosidad y sabiduría para pulir el guion y eliminar de él todas las obviedades. En escena pasó lo mismo y gracias a su generosidad, su talento y su experiencia se dio una química espectacular, que por supuesto se le traduce a los espectadores. Actuar junto a ella ha sido una de las experiencias más valiosas en mi carrera. Vicky dice las cosas cómo se deben decir, en el tiempo y con la claridad que un rodaje necesita. Fue un enorme aprendizaje actuar junto a ella.

CAMBIO: Entremos en el reto actoral que te significó el papel de Alberto, un hombre que desde que nació sufre de distonía, una de las peores expresiones de la discapacidad...

M. C.: Como actuar y codirigir esta película era el reto más importante de mi carrera, me propuse llevar el personaje a la máxima complejidad a mi alcance. Lo más duro fue imitar su movimiento corporal y el habla y, por supuesto, estar a la altura de los mejores actores de este país.

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Manolo Cruz hace de Alberto en *La* *ciénaga* *entre* *el* *mar* y *la* *tierra*

Era consciente de la sensibilidad del personaje y de que había una línea delgada entre imitación y burla que no podía transgredir. Por más de seis meses investigué e hice trabajo de campo para asumir el rol, que me sirvieron para terminar de cuajar la historia, pues me di cuenta que el amor entre cuidadores y personas con discapacidad es de dos vías. Las personas que sufren de capacidades que implican tanto dolor, deciden extender su vida justamente para seguir junto a sus cuidadores.

Fue tanta la inmersión en el personaje, que me dio un colapso muscular y me tuvieron que hospitalizar. A los pocos días volví al set, pues no teníamos dinero para alargar el rodaje.

CAMBIO: La película se estrena en Colombia nueve años después de su estreno en festivales internacionales. ¿El poder de la historia es impermeable al paso del tiempo o hay algo que se perdió al no salir en la coyuntura pensada en un principio?

M. C.: En primer lugar, tomo tu palabra y suscribo que la cinta es impermeable al paso del tiempo. ¿Por qué? Porque el lugar en donde se rodó está exactamente igual y su población olvidada y marginalizada. En cuanto a los avances técnicos, desde la fecha no ha cambiado nada tan dramáticamente, así que sigue siendo una película de vanguardia.

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Cartel oficial de la película.

Pero, por otro lado, creo que perdimos mucho los colombianos, pues una película que toca las fibras más profundas de los seres humanos, y que habla bien de nosotros –una rareza–, merecía toda la inmediatez y el impulso que no pudo tener. Después de ganar en Sundance, el festival de cine independiente más importante del mundo, íbamos a estrenar en 90 salas, y creo, viendo la reacción de la audiencia ahora, cuando salimos en 13 salas, que hubiéramos batido muchos récords.

Esta película merece ser vista porque da cuenta que en Colombia el 99,9 por ciento de las personas son dignas, honradas y forjan su vida con bondad, solidaridad y amor.

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