
Helsing: la empresa de tecnología militar que le causó un nuevo boicot a Spotify
Les contamos qué hace y qué tan poderosa es Helsing, la empresa alemana de Inteligencia Artificial militar que ha causado un nuevo boicot para Spotify.
En los últimos días, se hizo público que el CEO de Spotify, Daniel Ek, invirtió 600 millones de euros en Helsing, la startup alemana de tecnología militar e Inteligencia Artificial que crece sin precedentes en Europa. Usuarios y artistas alzaron la voz para repudiar la complicidad y financiación militar de la cabeza del streamer más poderoso del mundo y pedir la cancelación de suscripciones y pagos por su servicio.
Rubén Albarrán, líder de la mítica banda Café Tacuba, fue uno de los artistas más vocales para protestar en contra de la medida. “El dueño de Spotify ha invertido 600 millones de euros en tecnología militar que puede ser usada contra niños en Palestina, Sudán, Ucrania y en cualquier lugar. Estas son armas que podrían ser utilizadas contra nosotros mismos”, expresó en un video que se hizo viral.
Café Tacuba pide hacer boicot a Spotify ya que su CEO invirtió dinero a una empresa de drones de Israel que participa en el genocidio contra Palestina. pic.twitter.com/XBQ3fgZ6eQ
— Javier Ruiz Agudelo ᘛ⁐̤ᕐᐷ💙⭐🇵🇸 (@ContraGodarria) July 5, 2025
Les contamos la historia de la empresa que desató la polémica y el llamado al boicot.
Helsing y su promesa de "defender las democracias"
Torsten Reil, doctor en Biología y excreador de videojuegos; Gundbert Scherf, exasesor especial del Ministerio de Defensa de Alemania, y Niklas Kohler, físico y experto en Inteligencia Artificial, fundaron Helsing en 2021 apoyados en la inversión inicial de 100 millones de euros que lideró Daniel Ek, CEO de Spotify.
Desde entonces, con la coyuntura de la guerra entre Rusia y Ucrania como gran disparador del modelo de negocio, según el Financial Times, la compañía pasó de valer 500 a 12.000 millones de euros –lo que la convirtió en la startup de tecnología militar más importante en la historia de Europa–.
Según el centro de investigación Contrary Research, la fundación de Helsing está ligada a las crecientes amenazas geopolíticas en Europa –con la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014 como gran detonador– y la férrea convicción de atraso por parte de los países y democracias de la Otan en tecnologías claves para garantizar su prevalencia.
La responsabilidad de la compañía de software militar, según se lee en su página web es:
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“Proteger las sociedades abiertas y democráticas es nuestro deber cívico y responsabilidad colectiva. Cada vez más, esto requiere el desarrollo de tecnologías avanzadas como la Inteligencia Artificial para disuadir y defender. Como democracias, creemos que tenemos una responsabilidad especial de ser reflexivos en el desarrollo y la implementación de estas tecnologías. Tomamos esta responsabilidad con seriedad”.
El catálogo de productos de Helsing, y sus compradores
En apoyo para su defensa militar, explica el centro de investigación Contrary Research, Estados Unidos envió a Ucrania varias unidades de sus tanques más letales: los Abrams, que cuestan cada uno 10 millones de dólares. Contrario a hacer la diferencia en el campo de batalla, como se pensaba, el ejército ruso logró sacarlos de circulación gracias al uso de drones con visión de primera persona instaurada, que cuestan 500 euros cada uno.
En consonancia con lo anterior y con el impacto sin precedentes del uso de drones en las guerras a nivel mundial, Ucrania se ha volcado con determinación y radicalidad a usarlos para resistir la desproporcionada invasión rusa. En 2024, con Helsing como uno de sus proveedores preferentes, se suplió con 1,2 millones de drones.

Además de Altra, el software de guerra que, basado en Inteligencia Artificial y análisis de datos refina, automatiza y agiliza la identificación, asignación y ataque de objetivos. En el catálogo que Helsing exhibe con orgullo y para todo el público, sobresalen el HX2, un dron de ataque autónomo con supervisión humana con hasta 100 kilómetros de alcance, y el SG-1 Fathom, un dron submarino equipado con inteligencia acústica capaz de patrullar durante meses sin intervención directa.
Entre sus compradores más destacados están Ucrania, que desde que empezó la invasión rusa les ha comprado miles de drones HX2; el Ministerio de Defensa de Alemania, que paga por los servicios de la compañía para integrar su tecnología en su esquema de defensa; y Estonia, con los que firmaron un acuerdo de colaboración para innovación en su industria militar a largo plazo.
El dilema ético
En su manifiesto empresarial, Helsing afirma que internamente se toman consideraciones a profundidad, y de forma estandarizada, a la hora de decidir a qué países les presta sus servicios. Y sostiene que su razón de ser es defender las sociedades libres y demócratas. Sin embargo, un reportaje de Wired denuncia que sus altos funcionarios no lograron responder si la compañía les vendería sus servicios a países como Polonia y Hungría, miembros de la Otan con gobiernos de talante autoritario y antiderechos.
Lo que hace que la afirmación de Rubén Albarrán, que advierte que su tecnología puede ser usada contra nosotros mismos, tenga fuerza y relevancia. Es apenas lógico que sus usuarios y artistas señalen la tensión entre la música y el interés bélico. En el estado del mundo, ¿quién no desconfía de las empresas cuyos algoritmos letales dicen salvaguardar las libertades, los derechos y las democracias?
Hilo🧵1/2. El CEO y fundador de Spotify, Daniel Ek, lideró una inversión de 600 millones de euros para Helsing, una start-up alemana especializada en el desarrollo de tecnología militar basada en inteligencia artificial. pic.twitter.com/5xwVkmE3Vb
— Cizañero (@Cizanaparatodos) July 5, 2025
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