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El libro hace énfasis en la importancia del rol de las artes en la banalización de la violencia a lo largo de la historia y en la actualidad.
Cultura

'Silencios': la ópera visual de Janca grita contra la violencia

'Silencios', el más reciente libro de la fotógrafa colombo-francesa Janca, convierte la imagen fija en un grito contra la violencia normalizada. Inspirado en óperas clásicas, este proyecto fotográfico reinterpreta dramas pasionales desde una mirada contemporánea atravesada por la memoria histórica. Arte, dolor y resistencia se funden en una obra que interpela al espectador y lo saca de la indiferencia.

Por: Olga Sanmartín

Silencios es el más reciente libro de retratos de la fotógrafa Janca, una publicación de lujo en formato apaisado que transforma la quietud de la imagen en un potente grito visual y musical. Inspirada en óperas clásicas anteriores a 1900, esta obra se sumerge en tramas pasionales que resuenan con las emociones humanas más intensas: los celos, el odio, la venganza y el poder. En vez de un escenario teatral, Janca sitúa su narrativa en un contexto contemporáneo, atravesado por la memoria histórica y el dolor colectivo.

El libro hace énfasis en la importancia del rol de las artes en la banalización de la violencia a lo largo de la historia y en la actualidad. Para lograrlo, la artista recreó varias escenas de siete óperas, entre las que se cuentan Macbeth y Carmen, marcadas por una violencia absurda, en la que no siempre repara el espectador cuando está en un teatro, quizás porque se enfoca en otros elementos como la música, el canto y el vestuario.

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Janca, autora del libro *Silencios*. Crédito: Cortesía

”El silencio es inherente a la fotografía, pero aquí lo estoy gritando. Y ese grito nace de una experiencia profundamente personal. La inspiración detrás de Silencios fue el asesinato de mi padre, sucedido en Cali hace varios años, un crimen que nunca se resolvió”, confiesa la autora, con una franqueza que atraviesa la superficie estética del proyecto. La obra no es solo una declaración artística, sino un acto de resistencia. Cada imagen alude a violaciones de derechos humanos cometidas entre 1964 y 2025, en Colombia y en otras geografías marcadas por el conflicto armado.

La publicación es una memoria histórica, un viaje al pasado lejano y reciente que lleva a la reflexión sobre la normalización de la violencia en la que hoy navegamos casi que cómodamente. “Esta es también una invitación a los protagonistas de todas las artes para que se cuestionen sobre su posible participación en el uso de la violencia para asegurar el éxito comercial. Lo vemos en la televisión, en el cine, en la fotografía, porque se cree, falsamente, que la violencia vende más. La creatividad es una fuente inagotable del artista que debería enfocarse en propuestas ajenas a la brutalidad. Estamos educando a través de violencia, socializamos en medio de la violencia”, dice Janca.

En la producción de libro participaron figuras como Diana Ángel, Linda Lucía Callejas, Victoria Hernández, Jorge Herrera y John Alex Toro, que interpretaron sus personajes con marcadísimo dramatismo lírico, captado con genialidad en cada una de las fotografías del libro, muchas de las cuales han sido expuestas en gran formato primero en Bogotá y hasta el 28 de julio en la Biblioteca Central de la Universidad Nacional de Medellín, porque la presentación de este trabajo atrapa todos los sentidos de los visitantes. Cada fotografía, impactante por derecho propio, se adueña del espacio dentro de una escenografía gótica cargada de fetichismo y dramatismo visual. Su objetivo: interpelar al espectador. “Espero que el público sienta lo mismo que yo al capturar cada imagen. Que no permanezca indiferente ante la violencia”, afirma Janca.

Y es que esta no es una publicación para hojear. Cada imagen está atada a una escena clásica de ópera y, a la vez, coincide con un hecho violento ocurrido en Colombia. Se trata de un trabajo multimedia, que le permite al lector escuchar la pieza de ópera que corresponde a la escena mientras pone sus ojos en cada fotografía y a la vez, a través de un link, ir a la noticia del hecho violento que refleja la fotografía y que fue registrado en su momento por los diversos medios noticiosos.

Por primera vez, la artista se aventura en el terreno de la fotografía digital. El resultado conserva la estética dramática que caracteriza su trabajo, construida desde una puesta en escena rigurosa: fondo plano, iluminación teatral, vestuario simbólico y una clara dirección visual. “Esta creación única en el tiempo y en la historia es mi manera de afirmar la posición del género musical de la ópera hasta principios del siglo XX, como patrimonio histórico, artístico y cultural de la humanidad”, sostiene.

Formada en publicidad en París y con experiencia en periodismo visual, el recorrido de Janca en el arte no es reciente. Desde su participación en FotoSeptiembre Latinoamericano en 1996, su trabajo ha sido expuesto internacionalmente, consolidando un estilo visual que transita entre lo rococó y lo minimalista. Ha publicado dos libros en blanco y negro: La Bella y la Bestia (1998) y Machos, historias de Nenas (2012), y ha liderado proyectos como Cubo por la Paz e iniciativas cívicas de impacto social en Bogotá. En 2016 recibió el Premio Ángel Vargas del Senado de Colombia por su compromiso social a través del arte: “Mis creaciones, más que una fotografía, son proyectos. Genero reflexiones sociales”, afirma.

En Silencios, Janca convoca a la memoria, a la empatía y al arte como camino hacia la conciencia. “No se puede normalizar la violencia. No podemos dejar que se vuelva paisaje”, advierte.

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