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Rodrigo García Bacha, productor ejecutivo de ‘Cien años de soledad’.
Cultura

“Es, quizá, el mejor set que he visto en mi vida”: Rodrigo García Barcha en entrevista con CAMBIO sobre la segunda temporada de ‘Cien años de soledad‘

El hijo de Gabriel García Márquez, cineasta y productor ejecutivo de la serie ‘Cien años de soledad’, habló con CAMBIO sobre sus impresiones del Macondo construido en Alvarado, Tolima, y el curso de la segunda temporada que será dirigida por los colombianos Laura Mora y Carlos Moreno.

Por: Juan Francisco García

El Macondo que se ve en las pantallas gracias a la adaptación de Netflix implicó a más de 1.100 personas que por tres meses trabajaron en su construcción. El área del pueblo tiene más de 40.000 metros cuadrados y para ambientarlo con verosimilitud y darle relieve a las grietas del paso del tiempo –siete generaciones– la producción creó un vivero con más de 16.000 plantas nativas. La inversión superó los 50 millones de dólares.

CAMBIO: ¿Ya había podido conocer el set en la primera temporada o esta fue su primera vez?

Rodrigo García Barcha: No había podido visitar el set porque estaba filmando, así que fue en la última llamada -porque ya están filmando el último capítulo- en que lo pude conocer. Y es sin duda uno de los sets más impresionantes que he visto en mi vida. Quizá el mejor.

CAMBIO: ¿En concreto, qué fue lo que más le impresionó del Macondo que se construyó para la serie?

Rodrigo García Barcha: Que para el concepto mismo de recrear un pueblo entero no se apeló a trucos ni a calles cerradas como normalmente pasa. Este Macondo realmente tiene redes enteras de casas, barrios y calles. Me impresionó el detalle, lo bien hecho.

Pero además, como vine en el último capítulo –y no estoy dañando nada porque esto sale en la novela–, fui testigo de su decadencia que, por estar tan bien lograda, le da al set y a todo el pueblo algo de poesía extra, ¿no?

Creo que en ese sentido, y en otros, la recta final de la serie va a ser muy bonita. Ver en la pantalla el concepto, la sensación de la novela, de que en este pueblo las cosas ya pasaron...

CAMBIO: ¿Le dio nostalgia recorrer este Macondo físico?

Rodrigo García Barcha: Sí. De hecho, después de visitarlo volví a oír en el audiolibro el último capítulo de la novela. Me dieron ganas de revivir el final de Macondo.

CAMBIO: Cree que está zanjada la discusión de si fue sensato o no adaptar Cien años de soledad al lenguaje audiovisual?

Rodrigo García Barcha: Para usar tu palabra, creo que siempre será muy debatible si es insensato o no adaptar cualquier gran obra de arte, cualquier gran novela: al final son dos medios muy diferentes. Y por supuesto que con Cien años de soledad –un libro tan querido, tan estudiado, con un éxito tan amplio en lo académico y en lo popular– en cualquier caso iba a ser arriesgado.

Creo, eso sí, que se presentó la oportunidad de hacerlo como mejor se puede hacer. Tarde o temprano iba a pasar, con nosotros vivos o muertos, pues irremediablemente el libro iba a entrar en dominio público. El auge de las plataformas le implicó a Netflix un compromiso de adaptar el libro por lo grande, sin escatimar en nada.

Evidentemente, tanto Gonzalo, mi hermano, como yo, sabíamos que nada estaba garantizado y que para algunos la traducción a lo audiovisual iba a ser traumática; pero creo que era una buena oportunidad para hacerlo con recursos en Colombia, en español, con cineastas latinoamericanos y un reparto de este continente. Creo que después del segundo tercer capítulo la gente deja de comparar el libro con la serie y se mete en su propio lenguaje.

CAMBIO: ¿Cuáles han sido tus personajes favoritos en lo que va de la adaptación?

Rodrigo García Barcha: Te lo puedo responder cuando se acabé la segunda temporada. No me gusta comparar actores y además la serie tiene la particularidad de que en ocasiones hay hasta dos o tres actores para el mismo personaje.

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Si bien solo he visto pedazos, tengo muy buenas esperanzas para la segunda temporada porque creo que la gente va a disfrutar mucho acordarse de cosas y de personajes que quizá no son los más recordados y discutidos. La segunda parte de la novela se aleja de la noción colectiva de Cien años de soledad, del llamado realismo mágico, y entra un ámbito más político; es más bien una recreación ficcional de la historia que, ya sin el coronel Aureliano Buendía, sin Remedios, la bella, con Úrsula muy mayor, va a ser muy diferente a la primera temporada y va a sorprender al espectador.

CAMBIO: ¿Cuando vuelves a leer la novela, se te aparecen los rostros de los actores o logras abstraerte del lenguaje audiovisual?

Rodrigo García Barcha: A mí no me pasa. Quizá porque estuve familiarizado por 55 años con la novela antes de que saliera la serie, al repasar los últimos capítulos no se me vinieron a la cabeza las caras de los actores.

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