
‘Huella M’, un manual que busca promover museos sostenibles
Los museos son lugares que, al igual que empresas o fábricas, pueden apuntarle a ser más sostenibles. Para lograrlo, el profesor Julio González-Liendo propone detectar problemas en la sostenibilidad de los museos y propone soluciones a través de la guía 'Huella M'.
Por: Eduardo Arias
‘Huella M’ es una guía creada en España por el doctor Julio González-Liendo, un profesor e investigador colombo-venezolano que busca crear conciencia sobre el papel que pueden jugar los museos como agentes de la transformación social hacia la sostenibilidad.
Como señala su autor, “Huella M plantea un enfoque transformador, estructurado en cinco dimensiones de sostenibilidad que permiten a los museos no solo diagnosticar su situación actual, sino convertirse en verdaderos protagonistas del cambio”. Estas son la dimensión ambiental, que permite que el museo sea ejemplo del uso eficiente de recursos y eduque frente a la crisis climática. Por su parte, la dimensión social permite construir espacios inclusivos, de participación y solidarios, donde todos los públicos se vean representados.
La dimensión cultural fortalece el papel del museo como promotor de la diversidad cultural, las tradiciones y la memoria colectiva. La dimensión económica impulsa la transparencia financiera y la responsabilidad en el uso de recursos, fomentando además la sostenibilidad del propio museo. Por último, la dimensión de las comunicaciones asegura que todas estas acciones puedan ser comprendidas, compartidas y supervisadas por las audiencias del museo. “En conjunto, estas dimensiones posicionan al museo como un agente activo en la transformación social, cultural y ambiental que requiere nuestro tiempo”, agrega González.
El modelo ‘Huella M’ se desarrolló y probó inicialmente en España en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y el Museo de Arte Contemporáneo Fernando Centeno de Genalguacil. El investigador también lo ha presentado al gobierno de Malta, así como a museos de México, Chile, Argentina y Georgia, entre otros. CAMBIO habló con González Liendo para conocer detalles de su propuesta y los alcances que puede llegar a tener.
CAMBIO: ¿Qué lo llevó a interesarse en este asunto?
Julio González-Liendo: Desde siempre he sentido un profundo amor por los museos y por su capacidad transformadora en lo educativo, cultural y social. Sin embargo, en el camino descubrí que, pese a ese gran valor, enfrentan retos enormes sobre todo en sostenibilidad y recursos. Fue allí donde sentí la necesidad de desarrollar una herramienta práctica, sencilla y adaptada a sus realidades, que les permitiera medir, gestionar y reportar sus acciones de sostenibilidad. Así nació 'Huella M'.
CAMBIO: ¿Qué hace que un museo no sea sostenible?
J. G-L.: Un museo deja de ser sostenible cuando su gestión no contempla una visión integral de su impacto en la sociedad y el planeta. Muchos aún asocian sostenibilidad solo con aspectos medioambientales —como reducir el uso de agua, electricidad o papel—, sin reconocer que la sostenibilidad implica también compromisos sociales, culturales, económicos y comunicacionales. Esta mirada reducida, sumada a la falta de planificación estratégica, de indicadores específicos y de liderazgo comprometido, impide que el museo avance en este camino.
CAMBIO: ¿Cómo afectan esos números exorbitantes de visitantes que reciben museos y monumentos como catedrales en ciudades como Florencia, Venecia, París, Roma...?
J. G-L.: El modelo de éxito basado exclusivamente en la cantidad de visitantes tiene un impacto ambiental muy elevado: transporte masivo, consumo de recursos, residuos, presión sobre las infraestructuras y deterioro del patrimonio. Además, distorsiona la función del museo, que deja de ser un espacio de reflexión y transformación para convertirse en un destino turístico masivo. Esto genera una desconexión entre el museo y su entorno social. La sostenibilidad nos obliga a repensar este modelo: no se trata solo de atraer multitudes, sino de asegurar que la experiencia cultural tenga un sentido profundo, que eduque, que inspire y que sea respetuosa con el entorno y las personas.

CAMBIO: ¿Cómo cambia este modelo la manera como la gente asiste a los museos?
**J. G-L.: '**Huella M' transforma profundamente la forma en que el público se relaciona con los museos. Ya no se trata solo de asistir a una exposición o consumir cultura de manera pasiva. Este modelo promueve una relación activa, horizontal y participativa entre el museo y sus audiencias.
Al hacer visibles los avances y desafíos del museo en materia de sostenibilidad, el público tiene la posibilidad real de involucrarse en los procesos: proponer, sugerir, colaborar y co-crear con la institución. Deja de ser simplemente un visitante para convertirse en un agente comprometido con la transformación del museo y, por extensión, de su comunidad.
CAMBIO: ¿En cuáles otros asuntos puede participar el público cuando se logra esa apertura?
J. G-L.: La apertura permite que los ciudadanos también asuman un rol de contralores sociales, exigiendo más transparencia y coherencia en las acciones del museo. Si se promueve una exposición sobre cambio climático, por ejemplo, el público ahora podrá cuestionar si la tienda vende productos sostenibles o si se mide la huella de carbono generada por las actividades del museo. Y eso es positivo: fortalece la legitimidad de estas instituciones y su capacidad de generar confianza.
Además, se fomenta la co-creación, es decir, el desarrollo de iniciativas conjuntas entre el museo y sus audiencias. Esto puede expresarse en proyectos expositivos, acciones comunitarias, talleres o actividades educativas que reflejen las necesidades, valores y aspiraciones de la sociedad.
En definitiva, 'Huella M' impulsa un cambio de paradigma: del museo como emisor único de contenidos, al museo como plataforma de diálogo, participación y construcción colectiva. Eso no sólo enriquece la experiencia del visitante, sino que refuerza el papel del museo como actor clave en la transición hacia un modelo de sociedad más justo, consciente y sostenible.
CAMBIO: ¿Cómo impacta esta herramienta a los visitantes y al público en general?
**J. G-L.: '**Huella M' impacta de forma directa y significativa en los visitantes y en toda la comunidad que rodea al museo. En primer lugar, porque les permite comprender mejor qué está haciendo el museo para ser sostenible. Ya no se trata solo de declaraciones sino de hechos medibles y reportables. Gracias a esta herramienta, los museos pueden convertirse en instituciones más transparentes, capaces de suministrar información clara, verificable y relevante a sus audiencias clave.
Esto significa que cualquier ciudadano, entidad pública o privada, puede conocer —de forma accesible— cómo se usan los recursos públicos o privados que sostienen al museo, qué iniciativas se están desarrollando, y, sobre todo, cuál es el impacto real que se está generando en la sociedad y en el planeta.
Además, la herramienta empodera al público al hacerlo parte del proceso. La sostenibilidad no se impone: se construye con participación, escucha activa y rendición de cuentas. Por eso, 'Huella M' también promueve la interacción y el compromiso ciudadano. Así, los visitantes dejan de ser espectadores pasivos para convertirse en agentes conscientes del cambio, que pueden influir, proponer y actuar junto al museo. Eso fortalece la relación con la comunidad, multiplica el valor social del museo y lo posiciona como un actor ejemplar en la transición hacia un futuro más justo, equitativo y sostenible.

CAMBIO: ¿Cuáles resultados se han obtenido en los museos donde ya se ha aplicado el método?
J. G-L.: Aplicamos 'Huella M' en tres museos representativos de distintos niveles de gestión en España: el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (nivel estatal), el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona – MACBA (nivel autonómico) y el Museo de Arte Contemporáneo Fernando Centeno López de Genalguacil (nivel local o municipal). La intención fue precisamente contrastar realidades distintas bajo un mismo sistema de indicadores.
Los resultados fueron reveladores en varios niveles. Por un lado, evidenciamos que ninguno de los tres museos contaba con un sistema estructurado de sostenibilidad, y en todos los casos se confundía el concepto con acciones sueltas, aisladas o centradas casi exclusivamente en el ámbito medioambiental.
CAMBIO: ¿Qué encontró usted al analizar estos tres casos?
J. G-L.: Cada museo mostró fortalezas específicas. En el Reina Sofía, si bien no había una estrategia de sostenibilidad definida, existe un alto volumen de actividad educativa y cultural con impacto social, pero no se mide ni se comunica adecuadamente. En el caso del MACBA, se destaca su estructura organizativa y capacidad técnica, lo que representa una gran ventaja para implementar planes sostenibles, aunque también se encontró fragmentación entre departamentos y falta de conexión entre acciones ambientales, sociales y culturales. El Museo de Genalguacil, pese a su escala pequeña, sorprendió por su enfoque comunitario, su implicación en el desarrollo local, su vinculación con los artesanos del pueblo y por ser el primer museo habitado del mundo, aunque carece de indicadores formales o herramientas para medir el impacto que ya genera de forma intuitiva y valiosa.
CAMBIO. ¿En qué fallan?
J. G-L.: Coincidencias entre los tres: falta de liderazgo claro en sostenibilidad; carencia de personal capacitado en medición de impacto; escasa o nula comunicación estratégica sobre las acciones sostenibles; ausencia de reportes de sostenibilidad o memorias transparentes.
Diferencias principales: escala de operaciones, capacidad de presupuesto y nivel de autonomía para la toma de decisiones; nivel de sistematización de procesos; relación con la comunidad.
En definitiva, 'Huella M' permitió hacer un diagnóstico inicial realista y comparativo entre modelos de gestión muy distintos, y mostró que la sostenibilidad debe abordarse con metodologías adaptadas a cada tipo de institución, sin importar su tamaño. Además, se constató que los cinco ejes del modelo son necesarios para tener una visión integral del impacto del museo.
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