
Nadín Ospina, con todos los juguetes
Biblioteca Museo Casa Lleras.
La Biblioteca Museo Casa Lleras de la Universidad Jorge Tadeo Lozano exhibe la muestra ‘Todo lo sólido se desvanece en el espacio’, una muestra de retrospectiva de diversos proyectos del artista.
Por: Eduardo Arias
Más de cuatro décadas de trayectoria de Nadín Ospina se resumen en la exposición 'Todo lo sólido se desvanece en el espacio', que se exhibe hasta el 13 de septiembre en la Biblioteca Museo Casa Lleras. La muestra abarca desde piezas de los años 80 hasta obras recientes, en un recorrido que combina pasado prehispánico y cultura pop, crítica política y fantasía, globalización y ciencia ficción, en una puesta en escena que transforma la arquitectura patrimonial de Casa Lleras en un dispositivo de exploración sensorial, simbólica y cultural.

Ospina se ha destacado por trasladar íconos de la cultura de masas como Mickey Mouse, Bart Simpson o Lego a lenguajes lenguajes precolombinos y latinoamericanos. Su obra suele develar cuestiones que incomodan ya que cuestionan la historia, la identidad y los imaginarios colectivos desde la ironía y su agudeza conceptual. En la muestra, curada por Santiago Rueda, conviven los juguetes, la botánica, los críptidos, los relatos míticos, los animales fabulosos y las arquitecturas imposibles. CAMBIO habló con Ospina acerca de la exposición y de su trabajo.
CAMBIO: Ya que no se trata de una retrospectiva, ¿cuál es el hilo conductor de esta exposición?
Nadín Ospina: Esta exposición se preparó en compañía del curador Santiago Rueda por medio de un ejercicio de revisión en los espacios de mi taller en donde he conservado obras de más de 40 años de trabajo. Hay que comenzar por decir que, de manera intencional, se descartó la inclusión de obras de la serie El gran sueño americano, aquella que es la más conocida de mi producción y en la que mezclo técnicas y elementos del arte precolombino con imágenes de la cultura pop. Esto con el propósito de dar a conocer al público otros aspectos de mi producción menos conocidos. Con esta idea se incluyeron piezas singulares poco conocidas e incluso jamás exhibidas, como la más antigua de la muestra que es una pintura de 1979. Así mismo, se seleccionaron y agruparon varios conjuntos de piezas de periodos y temáticas específicas como la series Colombialand con piezas Lego sobre la violencia y el prejuicio, Del otro mundo, sobre la fantasía de la presencia alienígena y la otredad, La preponderancia de lo pequeño, sobre las aves de Colombia y su simbolismo y Portales, obras creadas con Inteligencia Artificial en donde vemos un más allá onírico. Hay obras de muy diversas técnicas como cerámica, piedra, bronce, pintura, impresiones 3D, fotografía y video con elementos sonoros.

CAMBIO: ¿De dónde nace su interés por esculturas que evocan estéticas como los dibujos animados, las máscaras, los juguetes?
N. O.: La evocación de la infancia, del juego como elemento primigenio de experiencia estética es fundamental en mi obra. El juguete es para el niño artista su primera introducción al ejercicio de la creación. Por otro lado, el juguete es un vehículo ideológico no siempre inocente. Lo que hace que como artista plantee una mirada crítica sobre su condición solapada. Los indígenas norteamericanos de plástico o los soldaditos de plomo son instrumentos de formas prejuiciosas de pensamiento. En la exposición, la serie Colombialand, por ejemplo, revela la perversidad de la empresa Lego al retratar de manera totalmente incorrecta y tendenciosa, por medio de sus piezas, a las personas de América Latina como seres malvados y peligrosos. El universo mediático, el cine, la televisión, el comic y la literatura fantástica de todos los tiempos son también fuente de interés crítico por medio de un ejercicio de revisión y reconfiguración.

CAMBIO: De una u otra manera, el arte siempre ha sido un vehículo para expresar ideas políticas o comentarios sobre la sociedad y el mundo. ¿Usted tiene unos temas recurrentes que lo mueven o es un libro abierto a recibir ideas o estímulos del, llamémoslo así, “mundo exterior” que detonen posibles caminos?
N. O.: Mi experiencia creativa está muy representada simbólicamente por una pieza incluida en la exposición, la figura mítica del Uróboros, el dragón que come su cola. Es el símbolo del eterno retorno, de la circularidad del tiempo, de la persistencia de las ideas. En mi caso, la recurrencia de temas y motivos es una constante con variaciones temáticas, técnicas y conceptuales. Las imágenes del mundo precolombino por ejemplo aparecen y reaparecen permanentemente en mi obra con múltiples intenciones de significado, como elementos de identidad en crisis, como testimonio de los fraudes mediáticos sobre presencias alienígenas o como citación irónica sobre la identidad racial. La otredad como tema cuestionador, como patología social, como presencia atemorizante en las series Críptidos y Del otro mundo como elemento simbólico en la representación animalística en las series La preponderancia de lo pequeño y posteriormente, en La persistencia del deseo. Simultáneamente, mi actitud ante la experiencia estética de la cotidianidad es de asombro permanente, de disposición abierta a la recepción, a la 'caza' de imágenes y motivos. Una experiencia visual casual, una lectura, una película, una conversación, una fotografía, un sueño son disparadores de procesos creativos que deben ser materializados tras un esfuerzo de concreción matérica y técnica.

CAMBIO: Es frecuente escuchar voces que no consideran arte trabajos conceptuales en los que no hace falta mostrar destreza en técnicas académicas como el dibujo, la acuarela, el óleo o el grabado. ¿Qué respondería a usted?
N. O.: Trabajos mediocres e incluso abiertamente pésimos los hay en todos los formatos. El pintar al oleo no hace que mágicamente una pintura sea una obra maestra. El trabajo conceptual, al contrario de lo que se piensa, requiere de una cantidad de destrezas técnicas e intelectuales. En primer lugar, un pensamiento lúcido y una capacidad de materialización notable incluso desde el trabajo inicial de diseño de los proyectos que requiere una aptitud que llamo “artesanía digital”. Yo no describiría mi trabajo como “arte conceptual” propiamente. Mi obra es sobre ideas, pero su soporte es muy físico, muy tangible y todos los medios en los que me expreso requieren técnica y oficio, así no sea yo el que las ejecute. Además, esta circunstancia es ya algo que forma parte del proceder de los artistas contemporáneos que recurren a procesos industriales o a artesanos especializados para materializar sus obras. Lo que en realidad tampoco es novedoso. Los talleres de escultura, como las fundiciones de bronce, son factorías en la que equipos de trabajo especializado ejecutan labores de altísima especialización en las que nunca interviene el autor. Igualmente, los talleres de pintura, desde antaño, como los de Rubens o Zurbarán, eran fábricas de pintura en las que intervenían verdaderos ejércitos de asistentes y aprendices que en muchos casos ejecutaban la totalidad del trabajo bajo la dirección del 'maestro'. Desde luego, hay mucha basura artística que tras el rótulo de “arte conceptual” medra entre las víctimas del esnobismo, la ignorancia y la estafa.
Eventos relacionados con la exposición
28 de agosto – 6:30 p.m. - Conversación entre Nadín Ospina y Santiago Rueda, curador.
4 de septiembre - 6:30 p.m. - Lanzamiento del catálogo.
13 de septiembre - 11:00 a.m. - Cierre de la exposición y conversatorio de Nadín Ospina y Santiago Rueda.

Todo lo sólido se desvanece en el espacio
Biblioteca Museo Casa Lleras
Calle 70a # 7-37
Entrada gratuita.
Exposición abierta hasta el 13 de septiembre de 2025.
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