
La Gala MAMBO: la noche de filantropía que mantiene vivo al museo de arte moderno más importante de Colombia
CAMBIO conversó con Martha Ortiz, directora del MAMBO, sobre la Gala que se realizará este sábado 20 de septiembre, la cual busca recaudar fondos para que este bastión del arte de Bogotá pueda seguir funcionando.
Su actual directora, Martha Ortiz,8 afirma sin ambages que el MAMBO es el museo más importante de arte moderno y contemporáneo en Colombia. Más de 60 años de historia, una colección permanente que supera las 5.500 piezas y los más de 70.000 asistentes que recibe cada año sustentan su afirmación. Beatriz Gonzalez, Ana María Mercedes Hoyos, María de la Paz Jaramillo, Fernando Botero, Alejandro Obregón, Enrique Grau y Luis Caballero son algunos de los grandes artistas cuyas obras han sido expuestas en sus paredes.
Sin embargo, los 5.000 metros cuadrados –cuatro pisos, seis salas de exposición, un auditorio, dos talleres, la librería y restaurante propios que fueron diseñados por Rogelio Salmona y que componen su sede en el centro de Bogotá– están en riesgo. Por problemas financieros que lo aquejan, desde hace varios años la operación del MAMBO con miras al próximo año está en veremos.
Como una estrategia para recaudar fondos y seguir siendo un corazón artístico y cultural de Bogotá, el próximo 20 de septiembre se llevará a cabo la Gala MAMBO, el evento que desde el 2019 cubre la mayoría de los gastos de operación del museo. CAMBIO conversó con su directora para contarle a la audiencia los pormenores de la gala, la importancia del MAMBO en el pulso cultural de la ciudad y el rol protagónico de los donantes, voluntarios y amigos del museo para la sostenibilidad de su operación.

CAMBIO: Vamos al grano, Martha. ¿Qué se viene en esta edición de la Gala MAMBO?
Martha Ortíz: Primero que nada quiero agradecerle a CAMBIO por darle visibilidad a esta Gala. En una sociedad que se preocupa más por el pensamiento lógico y los retornos a las inversiones, valoro mucho que se preocupen por el arte, la cultura y la educación.
Para responder a tu pregunta, quiero dar un poco de contexto sobre la importancia del MAMBO, que es el museo de arte moderno y contemporáneo más importante de Colombia. ¿Por qué afirmo esto enfáticamente? Porque no solo tiene más de 5,500 piezas en su colección, sino que cuenta con obras realmente relevantes en la historia del arte moderno colombiano y tiene una marcada vocación pedagógica y democrática. Realmente es un espacio abierto en el que cabemos todos. Esto, en una sociedad que carece de pensamiento crítico, sensibilidad e imaginación, convierte al museo en una institución fundamental.
La Gala es entonces un evento importantísimo para la operación del MAMBO, que aunque recibe dineros del Gobierno, es una fundación privada que atraviesa un momento de vulnerabilidad. La gala es una doble fiesta: la primera es que podamos celebrar un año más del MAMBO –de ese tamaño es la fragilidad–, y la segunda, que celebremos la filantropía, que desafía esa idea de que es más fácil quejarse que comprometerse, ayudar, sostener colectivamente. Celebrar a las empresas y a las personas que se movilizan bajo la convicción de que también tenemos que alimentar el alma con arte y con cultura.
La gala es una doble fiesta: la primera es que podamos celebrar un año más del MAMBO –de ese tamaño es la fragilidad–, y la segunda es que celebremos la filantropía, que desafía esa idea de que es más fácil quejarse que comprometerse, ayudar, sostener colectivamente.
CAMBIO: Me gustaría que nos cuentes, en concreto, cuáles fueron los hitos del MAMBO en este año.
Martha Ortíz: Lo primero es que en las ofertas expositivas tuvimos una programación muy importante en lo que llevamos del año. Siempre nos esforzamos en que haya un artista colombiano, un artista latinoamericano y un artista internacional para inquietar la curiosidad de la gente.
En ese orden de ideas, el año pasado tuvimos más de 70.000 visitantes para esos tres ciclos expositivos marcados por artistas tan importantes como Carlos Cruz-Diez que es un artista que luego te encuentras en el Pompidou. Por otro lado, tenemos todo el tema de educación, investigación e innovación. Este año lanzamos el Mambo Lab, un laboratorio del MAMBO que busca crear un modelo de museo vanguardista, justamente para que la fragilidad de la que estamos hablando sea superada.

Como todas las industrias, los museos deben actualizarse y sacarle provecho a las nuevas herramientas que van apareciendo y nosotros queremos estar a la vanguardia. Y, además, te digo con orgullo que hicimos más de 3,200 talleres y recibimos a más de 56 colegios en programas educativos. Este año relanzamos, entre otros proyectos, el contenedor del MAMBO que viaja a distintas partes con talleristas del museo. En este momento está en Mosquera, en la mitad de la plaza frente a la Alcaldía, para impactar a los colegios locales y a todas las personas que pasan por ahí. También está el proyecto La Casita de Artistas con el que visitamos tanto colegios públicos como privados. Como te dije antes: la vocación del MAMBO es ser uno de los grandes corazones culturales de Colombia
CAMBIO: ¿Por qué un museo tan significativo y relevante como el MAMBO está tan vulnerable?
Martha Ortíz: Ahora mismo no puedo darte una respuesta científica, pues debo seguir estudiando y analizando lo que pasa. Así que voy a darte mi opinión. Lo que intuyo es que en este país muchas veces es más fácil enfocarse en lo urgente que en lo importante. Mira a los candidatos de cara a las elecciones: ¿quién te habla de cultura y educación? Ponen primero muchas otras cosas.

Por otro lado, creo que hay un reto enorme en hacer tangible el poder transformador de la cultura y de la educación, que para mí son absolutamente esenciales en los cambios sociales. Y esa transformación va mucho más allá de la cifra de una boleta; se trata de un ciudadano que se fue con la mente inquieta y llena de preguntas. ¿Cómo mides eso?
Y esa transformación va mucho más allá de la cifra de una boleta; se trata de un ciudadano que se fue con la mente inquieta y llena de preguntas. ¿Cómo mides eso?
Y lo tercero, y acá vuelvo de nuevo, es el tema de la filantropía. Este no es un país que tenga la filantropía en el ADN, más allá de los ingresos y los recursos, como sí pasa en otras partes del mundo. Y en esto es algo que me apasiona trabajar, pues he visto su poder. Para no ir más lejos: el 90 por ciento de nuestra colección es donada.
CAMBIO: Aterricemos el poder de esa colección. ¿Qué joyas tiene hoy el patrimonio del MAMBO?
Martha Ortíz: En nuestra colección evidentemente están todos los grandes nombres del arte moderno colombiano, pero además encuentras tesoros. De Roda; o un Grau de los años sesenta que es absolutamente impresionante; o una ventana de Ana Mercedes Hoyos que responde a una de sus épocas más fascinantes; tenemos un tríptico de Caballero que el Bank Of America nos ayudó a restaurar este año y que es genial… En definitiva, en el MAMBO está una muestra de toda la historia del arte moderno y contemporáneo del país.
CAMBIO: Para cerrar, ¿cómo puede, el ciudadano de a pie, ayudar al MAMBO?
Martha Ortíz: El museo le da la bienvenida a todas las formas de ayuda. Voluntarios, donantes que quieran asistir a la gala, donantes que quieran ayudar a cubrir necesidades concretas del museo como la dotación de los empleados. Incluso se puede ser el financiador de un día de operación del museo. Por dos millones y medio, que es lo que cuesta operar el MAMBO cada día, las personas naturales pueden impactar directamente en nuestra operación. Opciones es lo que hay. Aunque hoy te hable como directora, la verdad es que hago de todo, y en esa misma sintonía están los empleados del museo y sus amigos. Claro que son importantes las muy generosas donaciones de empresas y mecenas, pero igual de importante son las ayudas en sus distintas posibilidades de los amantes del arte y del museo.
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