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Homenaje musical al legado Edigio Cuadrado, el Rey del Vallenato.
Crédito: Cristian Bayona. Homenaje musical al legado Edigio Cuadrado, el Rey del Vallenato.
Cultura

Las leyendas que resuenan: un recorrido por la tradición oral en el vallenato colombiano

Cuenta la leyenda y narran algunas canciones de vallenato que en las noches de carnaval la llorona loca sale por las calles de Tamalameque y también dicen que un hombre se transformó en caimán. Conozca cómo este género musical ha sido uno de los vehículos para mantener la tradición de estas historias.

Por: Manuela Cardozo

En Colombia, una gran parte de las canciones de vallenato son narrativas: batallas con el diablo, sirenas y espantos son solo algunos de los ejemplos de las leyendas de tradición oral que habitan en estas tonadas. 

Origen del vallenato

Este arraigo en la oralidad no es casual: viene desde las raíces del género donde surge el vallenato, Valledupar. Ahí habitaban las tribus indígenas de Chimilas y Tupes que eran gobernadas por el Cacique de Upar, por quien se da el hombre ‘Valle de Upar’ y, a su vez, el título del género: vallenato significa “nacido en el valle”, según la UNESCO.

Homenaje musical vallenato
Crédito: Cristian Bayona. Homenaje musical vallenato.

Y es más: detrás de las leyendas y las canciones hay una monumental historia de mestizaje y sincretismo cultural, puesto que el vallenato se inicia con la unión de las canciones de los vaqueros del Magdalena Grande con las melodías de los esclavos africanos, los ritmos de los pueblos indígenas y algunos elementos tradicionales de la poesía española.

En palabras del doctor en literatura, Adrián Farid Freja de la Hoz, “la gente cree que lo tradicional es aquello que se mantiene intacto y resulta que no. Lo tradicional es aquello que se va adaptando para no morir. En estas historias hay mucho sincretismo porque se utilizan elementos de diferentes culturas. Adonde llega la leyenda o cualquier historia de tradición oral, se van aportando los elementos del territorio y la cultura. Así en el vallenato hay elementos indígenas, elementos africanos y elementos hispánicos presentes.”

FESTIVAL VALLENATO MAR DE ACORDEONES
Crédito: Colprensa. Festival Vallenato Mar de Acordeones.

La tradición oral y la música

Este género musical se nutre de las leyendas de varias culturas e historias que son transmitidas oralmente de generación en generación. Es una tradición oral, elaborada a lo largo de los años con incontables leyendas y tópicos folclóricos.

Un ejemplo de ello es la canción La bola de candela, de Hernando Marín, que habla de una población de La Guajira que le entregan almas a Lucifer a cambio de dinero: “_vengo a contarles la historia, / De cosas que pasan en nuestra región / Hay muchos que creen en el diablo / Que piden dinero con la condición / Que le entrega un trabajador todos los años / El distinguido, que entre todos sea el mejo_r”.

De forma similar, otro caso claro es la canción Sirena encantada que canta Juancho Polo Valencia y compuso Huber Hernández: “_Un angelito del cielo me mima, me ama / Una sirena encantada me brinda sus besos /Todo lo vuelve ternura con una palabra / Como por arte de magia me lleva hasta el cielo_”.

Son leyendas y no mitos

En relación con esta fusión de las leyendas con la música, Freja de la Hoz dice: “en la música hay más leyenda que mito porque, a diferencia del mito, la leyenda se ubica en un tiempo, digamos, humano, específico, histórico y en un territorio conocido”.

Las leyendas populares están ligadas al territorio, y de esta forma La llorona de Tamalameque, de Checho Acosta, no es la misma Llorona de Carmen Goett. “Cada leyenda de la llorona tiene unas características propias relacionadas con los valores del territorio. Del mundo en el que viven allá”, dice el De la Hoz.

Además, en la versión de Acosta la mujer está loca y es un espanto: “_A mí me salió una noche / Una noche en carnaval / Me meneaba la cintura / Como iguana en matorral / Le dije: “pare un momento”, hey / “No muevas tanto el motor” / Le dije: “pare / un momento / No muevas tanto el motor” / Y al ver que era un gran espanto / Compadre, qué sofocón_”.

Distinta a la mirada de Goett, donde la llorona es una mujer en pena: “A _un Santo Cristo de fierro, llorona, mis penas le conté yo (x2) / Cuáles no serían mis penas, llorona, que el Santo Cristo lloró (x2) / No creas que porque canto, llorona, tengo el corazón alegre (x2) / También de dolor se canta, llorona, cuando llorar ya no se puede (x2)_”

La música funciona como un amplificador para las leyendas que han subsistido mediante la tradición oral porque ayudan a memorizar la información de una forma más fácil.

“Estos elementos ayudan a la difusión de estas historias y ayuda al tema de identidad territorial y cultural, por eso en la música hay más leyenda que mito. Por eso tenemos además leyendas que se asocian con la música, como la de Francisco el Hombre y muchos otros que son personajes legendarios. O bueno, personas de carne y hueso que se volvieron legendarios por algún acontecimiento sobrenatural”, dice el doctor.

Así como esta lucha simbólica entre el acordeón y el diablo quedó inmortalizada en múltiples canciones como la de Luis Enrique Martínez, Francisco el Hombre: “_Y si el diablo se aparece / digo en mi improvisación / de que se encomiende y rece / si es que sabe de oración_”.

Las leyendas y la era digital

De esta tradición legendaria pasamos a la forma en que hoy circula la música. Ese poder para transmitir historias que tenía Francisco el Hombre encuentra eco en la facilidad actual para compartir historias y música.

Con las redes hoy podemos viajar fácilmente de una región a otra. Con YouTube, con Spotify, podemos encontrarnos con todos estos elementos característicos de las distintas regiones sin tener que ni siquiera ir a la región, sin tener que salir de casa. Esto ayuda a ampliar las leyendas y las tradiciones”, dice Farid Freja de la Hoz.

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