
'Arquitectura del silencio', formas sagradas al cartón en la Galería El Museo
Sebastián Camacho, artista colombiano radicado en Buenos Aires, Argentina, exhibe la muestra titulada ‘Arquitecturas del silencio’, en la que una serie de puertas invita a la contemplación y el silencio.
Por: Eduardo Arias
El cartón es un material que se asocia más bien poco con el arte. Sin embargo, ofrece ciertas posibilidades únicas que algunos artistas han explorados. Uno de ellos es Sebastián Camacho, quien exhibe Arquitectura del silencio en la Galería El Museo de Bogotá, donde también se expone la colectiva Lenguajes en papel y Curvas de nivel de Laura Posada. Las obras que componen esta muestra son tallas en cartón que le permiten darle volumen y forma para representar elementos que evocan el trabajo en madera de los confesionarios.
Camacho nació en Bogotá en 1982. Estudió Artes Plásticas en la Universidad de los Andes de Bogotá y se especializó en Medios y Tecnologías para la Producción Pictórica en la Universidad Nacional de las Artes en Buenos Aires. En 2013 fue seleccionado para participar del Programa anual para artistas Proyecto PAC de la Galería Gachi Prieto. Presentó su trabajo en diversas muestras nacionales e internacionales como Incidencias I-IX (Galería Gachi Prieto, Buenos Aires, Argentina, 2017); C A P A S (Galería El Museo, Bogotá, Colombia, 2016); Los embajadores (AMA – ArteMercadoArte, Buenos Aires, Argentina, 2013) y Melgart, Arte de paseo (Museo de Arte Moderno, Bogotá, Colombia, 2013). Participo además en Bienalsur 2017 como integrante del Proyecto Turn que lideró el artista japonés Katsuhiko Hibino.
A partir de 2018 comenzó a mostrar un creciente interés por la arquitectura. Como dice el texto de sala de Arquitecturas del silencio, “desde su serie Ventanas o la vida de todos los días, que comenzó a desarrollar en 2018, se ha detenido en la arquitectura accidentada por el tiempo y por el ejercicio de habitarla. Si bien había puesto antes el foco en el paisaje urbano desde una visión panorámica, como en su serie T_odo lo que tengo lo llevo conmigo_, poco a poco se acercó a la belleza y a la particularidad de la arquitectura. En este caso, puso el foco en confesionarios que tomó como referencia, sin símbolos religiosos explícitos, confiando en que son objetos culturalmente legibles y recuperando la relación histórica que ha tenido el arte con lo sagrado”.
Vive y trabaja en Buenos Aires, donde se radicó hace casi 20 años. La obra de Sebastián Camacho hace parte de la colección del Museo de Bellas Artes de Houston, ha participado en distintas exposiciones nacionales e internacionales y en la actualidad trabaja con la Galeria el Museo, en Bogotá, y la Galería Gachi Prieto, en Buenos Aires. CAMBIO habló con el artista acerca de esta muestra y su trabajo.
CAMBIO: ¿Por qué razón al caminar se observa mejor? En mi percepción, no solo está relacionado con la velocidad al desplazarse.
Sebastián Camacho: No sé si al caminar se observa mejor. Sé que desde hace tiempo asumí el acto de caminar como parte fundamental de mi trabajo. Entiendo que la razón de ser de mi actividad es romper con los hábitos que ordenan nuestra vida y, en ese sentido, exacerbar la información y los estímulos que hay en la cotidianidad: se trata de poner en tensión lo que viene del afuera.

CAMBIO: ¿De dónde nace su interés por la arquitectura?
S.C.: Desde hace muchos años vivo en un paisaje que no es mío y en esa extrañeza encuentro algo bello. Me interesa la arquitectura en el sentido de que es difícil pensar en su finitud. Mi atención se fija cuando la fragilidad se hace evidente en los monumentos arquitectónicos, y con monumento me refiero a cualquier ejercicio espacial desarrollado para ser habitado.
CAMBIO: Háblenos un poco del proceso que hizo posible Arquitectura del silencio.
S.C.: Es una instancia de experimentación con un material que desde hace poco tiempo vengo trabajando: el cartón. Al poner atención en la precariedad intrínseca que está asociada a este material, busco descubrir algunas cualidades poco evidentes, habilitando nuevas posibilidades de lectura. Arquitectura del silencio propone, a partir de signos formales, recuperar memorias vinculadas al cuerpo y al espacio: ante estas puertas el desplazamiento es lento, si hay voz esta es baja y nos invitan a la contemplación.
CAMBIO: ¿Cómo asoció usted el cartón corrugado con la arquitectura gótica?
S.C.: No es una asociación a un estilo arquitectónico particular, sino más bien está referido a formas y situaciones determinadas por nuestra tradición; es decir, estas formas buscan en nuestra memoria situaciones que han transitado nuestros cuerpos y en consecuencia evidencian determinados códigos culturales. La pregunta es: ¿por qué estas formas? ¿Es posible pensar en actualizar las formas de lo sagrado?
CAMBIO: ¿Vivir en Buenos Aires cómo ha marcado su obra?
S.C.: La ha marcado de una manera determinante, porque estar lejos de mi biografía me ha obligado a consolidar mis intereses. No tener historia contrastable me ha permitido un grado mayor de libertad y al mismo tiempo cierto sentido de responsabilidad con mis deseos.
CAMBIO: ¿Qué tan fácil o difícil resulta para un artista extranjero abrirse paso en Buenos Aires?
S.C.: Argentina es un país abierto, amable y curioso con lo extranjero. Partiendo de la idea de que la naturaleza del arte es la de una actividad gregaria, de vínculos afianzados en la amistad y en tiempo, siempre encontré espacios abiertos y atentos a recibir mi trabajo. Sin embargo, aun teniendo en cuenta que el lenguaje del arte contemporáneo atraviesa fronteras, siempre hay algo en mi obra que habla otro idioma que no es local.
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