
Cielos abiertos atrapados entre paredes: los 'celajes' de Luz Helena Caballero
Luz Helena Caballero reflexiona con sus pinturas acerca de los cielos diurnos en Celajes, una exposición que está abierta en Alonso Garcés Galería hasta el 21 de marzo.
Por: Eduardo Arias
El cielo diurno es el eje sobre el cual gira Celajes, la exposición de Luz Helena Caballero que se exhibe hasta el 21 de marzo en Alfonso Garcés Galería de Bogotá. La muestra la componen pinturas en gran formato en las que el cielo es el principal protagonista. Un cielo azul, apacible y abierto, pero limitado en sus costados por paredes. Una alusión al cielo urbano, casi siempre fragmentado y recortado, atrapados entre las fachadas de los edificios. Pero estos cielos azules no están solos. Sobre ellos vuelan figuras que en la mayoría de los casos representan o al menos insinúan el mundo vegetal.
En el texto de sala, Daniel Castro Benítez escribe: “Para los mapuches, el cielo es una gran tela de donde cuelgan las estrellas. Luz Helena Caballero recoge parte de ese mito para devolvernos un cielo diurno pintado sobre telas. Un cielo que es uno y muchos a la vez”. Al respecto el historiador y crítico de arte Eduardo Serrano dice: “Para los ojos de artista de Luz Helena Caballero, el cielo no es uno solo; hay tantos cielos como observadores de su obra, ya que en su percepción tienen injerencia las experiencias y expectativas del observador, así como su memoria y estado anímico”.
Luz Helena Caballero estudió Arte en la Universidad de los Andes, Bellas Artes en la Universidad Jorge Tadeo Lozano y también hizo una maestría en Artes Plásticas, Electrónicas y del Tiempo en la Universidad de los Andes. Su trabajo siempre ha girado alrededor de la pintura y, como dice el crítico de arte Eduardo Serrano acerca de la obra de Luz Helena Caballero, “desde el principio fue claro que en su radar se registraría invariablemente lo ornamental, la estética, y que, en conjunción con los parámetros del arte contemporáneo, en su definición de la pintura no cabían exclusiones de ninguna índole”.
Un aspecto destacado en la carrera de Luz Helena Caballero es su vocación de maestra: “El taller básico que dicto es un empujón a experimentar con la pintura desde la práctica, para familiarizarse con la mecánica del color y con el uso de los materiales. Y a entender que la pintura no es una sola cosa, sino múltiples y muy variadas maneras de expresión. La pintura es un medio que tiene una gran tradición, pero al mismo tiempo es muy vigente en nuestro mundo actual. A mí me interesa que los estudiantes aprendan haciendo; que el conocimiento se obtenga de la práctica y no de la teoría. Que se familiaricen con el lenguaje de la pintura haciendo pintura”. CAMBIO habló con ella acerca de los diversos significados y alcances de Celajes.

CAMBIO: ¿Qué la motivó a trabajar el tema del cielo?
Luz Helena Caballero: Mi motivación primera fue claramente la imagen que encontré en el libro de Fátima Mernissi en la que ella describe su experiencia con el cielo como un cuadrado enmarcado por las cuatro fachadas del patio interior de su casa en Fez, Marruecos, y su sorpresa al descubrir, cuando sube a la azotea, que el cielo es enorme, más grande que la casa, más grande que todo. Me parece una manera muy poética y dulce de contar su situación de encierro y vigilancia en que vivía. Quise usar esta idea de los cielos fragmentados como una metáfora del encierro.
CAMBIO: ¿Qué significan esas figuras que parecen florar en el cielo de sus cuadros?
L.H.C.: Las figuras que flotan son un intento de incluir otro plano, un plano terrenal. Decidí hacerlo con estas formas ornamentales que recuerdan el mundo botánico, pero interpretado o abstraído por la mano humana.
CAMBIO: ¿Cómo explica usted la atracción que ejerce el cielo, ya sea diurno o nocturno, en la gran mayoría de las personas?
L.H.C.: El cielo es muchas cosas. Yo digo que es un umbral. El cielo es el límite con lo infinito, con el universo y nos hace pensar en la eternidad. Me seduce pensar que en el cielo vemos estrellas que ya no existen, por ejemplo. Pero el cielo es también un asunto pictórico. El cielo barroco, por ejemplo, el cielo de la pintura religiosa barroca es el cielo prometido, el paraíso, y para los católicos es el lugar donde está Dios. O el cielo del romanticismo que es una mirada a lo sublime, al terror a la inmensidad… Nuestro cielo tropical también ha sido un tema grande. Me encantó descubrir que entre las muchas herramientas de medición que trajo Humboldt a sus expediciones por este nuevo mundo, incluía un cianómetro, para medir el azul del cielo. Además, ya sabemos que el azul del cielo es luz. Refracción de la luz en la atmósfera. Es un tema de física.
CAMBIO: ¿Qué papel desempeña el cielo en una ciudad como Bogotá, su ciudad?
L.H.C.: El cielo que yo pinto es el cielo de Bogotá, pero el cielo cenital, no el de los horizontes o los atardeceres que tienen un cromatismo más dramático, con naranjas, rojos, violetas, que pintaron mucho los pintores de la escuela de la sabana. El cielo de arriba es más luminoso. También incluí la experiencia de ver el cielo fragmentado como lo veo desde algunos lugares de Bogotá, enmarcado por los edificios, las montañas, las ramas de los árboles, los cables, la ventana del carro…. Como pedacitos de cielo al fondo, como recortes de luz.
Luz Helena Caballero
Celajes
Alonso Garcés Galería
Carrera 5 No. 26B-92
Lunes a viernes diez de la mañana a cinco de la tarde. Sábados diez de la mañana a una de la tarde
Entrada libre.
Exposición abierta hasta el 21 de marzo.
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