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Francisco Javier Flórez
Francisco Javier Flórez, director del Archivo General de la Nación
Cultura

“En el fusilamiento de Padilla convergieron los prejuicios raciales de su época y el agitado contexto político”: Francisco Javier Flórez

La polémica por la película sobre José Padilla ha puesto en primer plano los contratos y el elenco, pero no la vida de este prócer afrodescendiente ni su lugar en la historia del país y de su memoria. CAMBIO habló sobre el prócer con el director del Archivo General de la Nación.

Por: Redacción Cambio

La anunciada película sobre José Padilla, financiada en parte con recursos del Gobierno nacional, desató una polémica tan paradójica como reveladora: los contratos de producción, la elección de un actor extranjero y el uso del inglés han ocupado más espacio en la discusión pública que la vida misma de uno de los protagonistas decisivos de la Independencia. La controversia, en lugar de abrir una conversación sobre su trayectoria militar, política y social, volvió a poner en evidencia el persistente olvido histórico que rodea a este prócer afrodescendiente. CAMBIO habló con el historiador y director del Archivo General de la Nación, Francisco Javier Flórez Bolívar, sobre la importancia de Padilla, su papel en la construcción de la república y las razones para volver a mirarlo y discutir su vigencia en la Colombia actual.

CAMBIO: ¿Es necesario hacer una película sobre José Padilla?

Francisco Javier Flórez: En las tres últimas décadas, como parte de la renovación experimentada por los estudios históricos, se han publicado libros rigurosos sobre la trayectoria militar, política y social de José Padilla López. Gracias a estos, tenemos claridad sobre su origen e identidad, las formas como navegó el orden socio-racial que le correspondió vivir, su destacada trayectoria de marinero, su papel decisivo en las batallas que sellaron la independencia definitiva de Colombia, su condición de primer senador de origen afrodescendiente y el trágico final de su vida. Infortunadamente, como suele suceder con buena parte de los textos académicos, este nuevo conocimiento se ha quedado en círculos especializados y poco ha llegado a la ciudadanía en general. Esta doble circunstancia, la de hombre clave para la comprensión de la vida republicana colombiana y, a la vez, figura que se fue diluyendo en la memoria histórica nacional, hace necesario que se acuda a otros tipos de lenguajes y herramientas de divulgación para restituirle su lugar en la historia y ampliar el conocimiento que la ciudadanía tiene sobre Padilla y su época.

CAMBIO: ¿Cuál fue el papel de Padilla en las guerras independentistas?

F.J.F.: Hay dos momentos claves de las guerras independentistas en las que Padilla es determinante para la formación de la República de Colombia. Tras la caída de Cartagena en el marco de la reconquista liderada por Pablo Morillo, el 6 de diciembre de 1815, la ciudad fue sometida a un prolongado sitio que se extendió hasta junio de 1821. La batalla que le puso fin a ese sitio fue la de San Juan, la cual tuvo lugar en la bahía de Cartagena el 24 de junio de 1821 y en la que Padilla fue el artífice del triunfo patriota. Dos años después, el 24 de julio de 1823, haría lo propio en la batalla del Lago de Maracaibo, decisiva para impedir que las fuerzas realistas refugiadas en Maracaibo y Puerto Cabello utilizaran esa zona para atacar los territorios de la Gran Colombia.

CAMBIO: Sus respuestas dan cuenta de una historia caribeña sobre la que, al parecer, no hay mayor conciencia en un país durante mucho tiempo narrado desde los centros andinos. ¿Es cierta esta impresión?

F.J.F.: Podría decirse que sí desde el punto de vista del relato histórico conocido por la mayoría de los colombianos y colombianas. Por fortuna, desde finales de los años ochenta y comienzos de los noventa del siglo XX, varias generaciones de historiadores han repensado la “historia nacional” desde una perspectiva regional, y la costa Caribe ha sido uno de los espacios que más ha contribuido a este esfuerzo, a partir de una doble dimensión: por un lado, llamando la atención sobre la centralidad de la población negra y mulata en la radicalización de las luchas independentistas y en la construcción de la nación colombiana; y, por otro, recuperando los lazos del Caribe colombiano con territorios de la cuenca del Gran Caribe. A través de esta última perspectiva, al tiempo que se ha avanzado en la reconstrucción de la circulación de mercancías, personas e ideas entre el Caribe colombiano y el resto del Gran Caribe, se ha logrado cuestionar la idea de Colombia como un país aislado, imagen hasta hace poco proyectada por parte de la historiografía andina. Ahora debemos lograr que todos estos avances, cuestionamientos y replanteamientos sean conocidos por el grueso de los colombianos y colombianas.

José Padilla
José Padilla

CAMBIO: La película volvió a poner sobre la mesa un hecho histórico: Bolívar ordenó el fusilamiento de Padilla. ¿Por qué lo hizo?

F.J.F.: Entre los hechos que explican la decisión de Bolívar de ordenar el fusilamiento de Padilla, algo que había proyectado desde antes de la Conspiración Septembrina, hay cuatro destacados recientemente por el historiador Alfonso Múnera que me parecen determinantes: uno, la combinación de sus orígenes aristocráticos con las ideas raciales que circulaban en su época, las cuales subrayaban la supuesta inferioridad de habitantes de orígenes raciales como el de Padilla; dos, las ansiedades raciales que, a la luz de la revolución haitiana, los levantamientos de esclavizados en Venezuela y la revuelta revolucionaria de negros y mulatos en Cartagena entre 1811 y 1815, le generaba el posible ascenso de una pardocracia con Padilla como líder; tres, uso estratégico que el aristócrata Mariano Montilla hizo de su larga confrontación con Padilla para indisponerle con Bolívar; y cuatro, el alineamiento de Padilla con Santander en la oposición a la dictadura impulsada por Bolívar. En resumen, podría decirse que en el fusilamiento de Padilla convergieron los prejuicios raciales de su época y el agitado contexto político.

CAMBIO: Tras el fusilamiento de Padilla, ¿cuál fue su lugar en la memoria regional y nacional a lo largo del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX?

F.J.F.: Por una carta, del 2 de octubre de 1828, enviada al prócer venezolano Pedro Briceño, sabemos que Bolívar se arrepintió por el fusilamiento de Padilla. Cierto o no, esta actitud pudo incidir para que, en 1831, cuando Bolívar ya había fallecido, autoridades neogranadinas, entre ellas el vicepresidente Domingo Caicedo y el general José María Obando, emitieran decretos y ordenanzas dirigidas a resarcir la memoria de Padilla. Una actitud similar asumió el presidente Rafael Núñez, quien, el 27 de junio de 1881, ordenó erigir una estatua en bronce del general José Padilla en la ciudad de Riohacha.

CAMBIO: Y en términos de biografías, textos y demás, ¿qué tanto se ha escrito sobre él durante ese mismo periodo?

F.J.F.: Uno de los primeros perfiles de los que se tiene conocimiento es Vida pública del preclaro general José Padilla, publicado por el militar cartagenero Gregorio Cerra el 11 de noviembre 1871 y recuperado recientemente por el escritor Hernán Urbina Joiro. En 1921, con motivo del centenario de la Batalla de San Juan, Enrique Otero D’Costa publicó una biografía titulada Vida del Almirante José Padilla. En la prensa de las costas Caribe y Pacífica, a lo largo de esa primera mitad del siglo XX, se encuentran referencias y alusiones a la participación de Padilla en las guerras independentistas.

CAMBIO: Hacia la década de 1970 surgió una nueva manera de escribir e investigar la historia, conocida como la Nueva Historia de Colombia. ¿Qué ocurrió, en esta nueva forma de concebir la investigación histórica, con la presencia de Padilla y de otras figuras afro clave en la vida intelectual y política de Colombia, como Pedro Romero, Juan José Nieto, Luis Antonio Robles, entre otros?

F.J.F.: Es interesante esa pregunta porque la Nueva Historia de Colombia es producto de la profesionalización de la historia en el país, expresada en el surgimiento de una generación de historiadores e historiadoras con aspiraciones de introducir temas, perspectivas y preguntas de investigación novedosas. Sin embargo, a diferencia de las preguntas que sus pares en otros contextos de América Latina y el Caribe se estaban haciendo sobre la cultura política de los pueblos afros, en Colombia no fueron sistemáticas las reflexiones sobre ese tema. Tal vez por ello, cuando a mediados de los noventa historiadores como Alfonso Múnera hablaron de la centralidad de negros y mulatos en la radicalización de la independencia, a algunos investigadores del centro del país les pareció un imposible histórico o un simple embeleco racial.

CAMBIO: ¿Qué significa hoy recordar o reivindicar a Padilla?

F.J.F.: Se me vienen a la mente tres consideraciones. En primer lugar, a la luz de los debates sobre reparación histórica, impulsados por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, creo que una apuesta como la de la película Padilla es fundamental para insistir en la necesidad de pluralizar la memoria histórica en Colombia. En segunda instancia, el trágico final de José Padilla, determinado en parte por los prejuicios raciales de su época, revela el impacto de las violencias que históricamente se han ejercido sobre los cuerpos racializados en Colombia. Y, finalmente, rememorar a Padilla significa remarcar que las generaciones de sectores afros y populares que nos precedieron desempeñaron un papel definitivo en la construcción de la república y, en su nombre, es necesario reclamar una y otra vez la materialización efectiva de la igualdad en todas sus dimensiones.

CAMBIO: Finalmente, en redes sociales, se han quejado de la presencia de un actor extranjero y no uno colombiano, así como del uso del inglés en la película. ¿Qué piensa al respecto?

F.J.F.: Sí, a propósito de esas visiones, expresé también en redes que reducir la película Padilla a un ámbito nacional y a un ambiente monocultural es perder de vista el contexto cosmopolita en el que se movió José Padilla. Colegas como Edgardo Pérez y Ernesto Bassi, a través de investigaciones recientes, han mostrado que el Gran Caribe era, al mismo tiempo, un espacio español, británico, francés, holandés, danés, anglo y afroindigena. La vida de Padilla enrolándose a temprana edad a la Real Armada Española y participando en la Batalla de Trafalgar, retornando a Cartagena en tiempos de independencia, exiliándose después en Haití durante el sitio de Pablo Morillo y luego emprendiendo la Campaña de los Cayos desde ese país hasta volver a Cartagena así lo reflejan.

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