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Motilonas Rap
Cultura

“Más allá del ruido, la rabia y el dolor en el Catatumbo queremos la paz, la reconciliación, la esperanza”: entrevista con Motilonas Rap, las raperas de Tibú que se oyen en el mundo

Motilonas Rap en concierto. Créditos: Cortesía Motilonas Rap

Las pioneras del rap en el Catatumbo han logrado llevar su mensaje sobre la región a las ciudades principales de Colombia y a Europa. Hablaron con CAMBIO sobre su labor y su último sencillo, que pasa de la resistencia al enamoramiento.

Por: Juan Francisco García

Sol Johana Ortega y Denys Aleyda Cáceres, el dúo que le da vida a Motilonas Rap, pueden decir que son las pioneras del rap en Tibú, en el corazón del Catatumbo. Y que en poco tiempo transformaron el escrutinio y el prejuicio que en principio desataron sus letras, su vestimenta ancha y sus maneras sublevadas, en admiración y en legado.

Su aventura musical nació de su sensibilidad poética y determinación para matizar la narrativa que condena al Catatumbo a la guerra, los cadáveres y el olvido. Esta propuesta las ha llevado a tocar en las principales ciudades de Colombia y ha puesto a cantar de pie a estadios en Bélgica, Francia, Alemania e Inglaterra y México. 

Su discografía, además de las múltiples colaboraciones que han hecho, empezó con el EP Ishtana en 2017 y siguió con el álbum El canto de la flecha en 2020. Ahora está en cocción un álbum que grabaron en México en complicidad con muchos artistas de ese país. Entre besos, su último sencillo, explora la dimensión más íntima, vulnerable y romántica de las dos raperas que amplifican el grito de resistencia y coraje del Catatumbo. 

CAMBIO: ¿Sí es preciso decir que ustedes fueron las pioneras del rap en Tibú y el Catatumbo?

Sol: Empezamos a escribir nuestras canciones en el 2008 y, a la vez, investigamos si había más propuestas de rap en Tibú y en el Catatumbo y encontramos que no. Cuatro años después, cuando ya empezamos a tener visibilidad, empezaron a surgir nuevos grupos de rap en la región. Lo que sí había desde antes de que empezáramos a escribir eran grupos de breakdance

CAMBIO: ¿A qué le canta Motlinas Rap? ¿Qué les interesa indagar con su música?

Denys: Tibú, como municipio, y el Catatumbo, como región, han sido nuestra mayor inspiración. Nuestra música nace de la necesidad de explicarle a Colombia y al mundo que el Catatumbo existe, pues desde muy temprano nos dimos cuenta de que nuestras historias eran invisibles. Esto en medio de un conflicto armado muy complejo en la región que no recibía ningún tipo de reconocimiento o apoyo. Empezamos a hacer música como un puente para contar esas historias y volcar la atención hacia el Catatumbo. 

Motilonas Rap en la Plaza de Bolívar en Bogotá.
Motilonas Rap en la plaza de Bolívar en Bogotá. Créditos: Cortesía Motilonas Rap.

CAMBIO: ¿Se pusieron en riesgo por sus denuncias?

Sol: Al principio, nuestras formas eran muy rebeldes, muy fuertes, sin importarnos los obstáculos ni las fronteras. Y funcionaron. Pero llegamos a un punto en el que las denuncias que hacíamos se mezclaron con la desesperanza, el dolor y la rabia de la gente en el territorio. Ahí decidimos hacer el álbum El canto de la flecha, que es más esperanzado y que, aunque no niega las situaciones difíciles que pasamos y que se viven en el Catatumbo, muestra que en el fondo de nuestros corazones queremos la paz, el cambio, la reconciliación. Fue un álbum para darle voz a las organizaciones en el Catatumbo que mantienen la esperanza. 

CAMBIO: Las mujeres están muy presentes en sus canciones… 

Denys: Es que la mujer del Catatumbo es una lideresa máxima. Siempre hemos visto que las mujeres son las que se levantan, las que le ponen el pecho a la violencia. Por eso en nuestra música la mujer catatumbera es el gran símbolo de esperanza. Y una vez que nuestro proyecto empezó a tener visibilidad nacional, y también fuera de Colombia, decidimos muy conscientemente convertirlo en un acto de memoria. Porque la música es para siempre. 

CAMBIO: ¿De ahí su interés en la gestión cultural?

Sol: Sí. Porque nos dimos cuenta de que, en el país, más allá de la distancia geográfica, hay muchas propuestas como la nuestra. Y entonces empezamos a hacer acciones en universidades, colaboraciones con organizaciones feministas, a participar en festivales alternativos. 

CAMBIO: ¿A qué suena hoy la palabra rap en el Catatumbo?

Denys: Siento que suena a trabajo social. Los pelados y las peladas que han empezado a hacer rap después de nuestro proyecto lo han entendido como una herramienta social más allá del entretenimiento. Y todos tienen claro que, para hacer arte independiente en el Catatumbo, en donde no hay espacios, ni circuitos ni nada para darse a conocer, es una labor de lucha y valentía. Y que se logra si lo hacemos juntos, pues hay que improvisar los espacios, crearlos nosotros mismos. Por eso Motilonas… siempre ha tenido la visión de ir más allá del territorio. 

Sol de Motilonas Rap.
Sol Johana Ortega, de Motilonas Rap. Créditos: Cortesía Motilonas Rap.

CAMBIO: Desde que empezaron a cantar en 2017, ¿qué ha cambiado en el Catatumbo?

Sol: El Catatumbo es cíclico. Cuando parece que los procesos de transformación avanzan desde el arte, la política u otras organizaciones, el conflicto armado vuelve y desmonta esas bases. Sigue siendo un lugar muy olvidado por el Estado, sin presupuesto ni redes sólidas, pero se han hecho visibles muchos líderes, sobre todo jóvenes, y cada vez hay más emprendimientos que antes no existían. 

CAMBIO: ¿Cómo explican que su música haya resonado con fuerza en países como Alemania, Bélgica y Francia, en donde no se habla español?

Denys: Porque los miramos a los ojos y les transmitimos una historia que, a la final, es de todos. Creo que esa honestidad es la que los hizo bailar, llorar, gritar o simplemente salir del concierto pensado que oyeron un trabajo bien hecho. De eso se trata. De hacer el trabajo bien hecho. 

Denys de Motilonas Rap.
Denus Aleyda Cáceres de Motilonas Rap. Créditos: Cortesía Motilonas Rap.

CAMBIO: Para cerrar, ¿de qué va Entre besos, su nuevo sencillo?

Sol: Entre besos es la cara más romántica de Motilonas Rap. Esta vez quisimos dejar la resistencia de lado y mostrar a dos mujeres enamoradas. Y también quisimos involucrarnos en lo audiovisual desde esa dureza que tienen muchas veces nuestros corazones y mentes por todo lo que hemos atravesado. Muchas veces nos sentimos como personas rígidas y, cuando una persona rígida decide mostrarse vulnerable ante el mundo, hay un yacimiento de esperanza. Exploramos que hay que dejar toda esa dureza para continuar y que también es muy necesario hablar del deseo, la sensualidad, la conexión con el otro o la otra. Entre besos es una invitación a no dejar de creer en el amor y a no cargarle a los otros las cosas que nos han pasado, por más duras que sean.  

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