Ir al contenido principal
Patrizia de Jesús Castillo
Patrizia de Jesús Castillo.
Cultura

Patrizia de Jesús Castillo y ‘Nuevas rutas para lugares remotos’: relatos que se cuentan como secretos al oído

En ‘Nuevas rutas para lugares remotos’, la escritora cartagenera Patrizia de Jesús Castillo reúne diez relatos en los que las protagonistas son mujeres que se ahogan en la memoria, enfrentan el peso de la rutina y revelan las pequeñas grietas que cargan en su vida cotidiana.

Por: Elena Chafyrtth

A lo largo de la vida, a Patrizia de Jesús Castillo le ha picado el bichito de la curiosidad por distintas cosas. Por una de esas inquietudes decidió estudiar Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Autónoma del Caribe. Luego el bichito volvió a aparecer y la llevó a cursar una maestría en Relaciones Internacionales y un diplomado en Historia del Arte. En 2010 obtuvo el título de Cocina Profesional en Gato Dumas. Entre todas esas búsquedas hay una certeza que no cambia: no concibe la vida sin escribir, sin hacer, sin pensar, sin crear.

Durante una conferencia, la escritora mexicana Ángeles Mastretta confesó: “En la vida debemos aprender a oír. Aprender a oír a los otros. Aprender a mirar. Aprender a buscar la belleza. Creo que el arte es lo que nos conmueve y, por eso, creo que cuando uno escribe tiene que buscar la belleza, la encuentre o no”. Tal vez a los lectores les ocurra algo parecido: una vez se leen los diez relatos de Patrizia de Jesús Castillo, encontrarán historias que se acercan a la belleza, sentirse frágil hace parte de la belleza de la vida cotidiana.

El libro Nuevas rutas para lugares remotos reúne cuentos escritos a lo largo de más de dos décadas y su título funciona como una metáfora sobre la constante búsqueda de sentido y dirección en la vida. La imagen remite a la tradición literaria de Antoine de Saint-Exupéry y su obra El principito. Para Patrizia de Jesús Castillo, la literatura es justamente eso: un medio de exploración que atraviesa el tiempo y que intenta tocar, de alguna manera, la vida de quienes leen. Su escritura no necesita adornos ni exceso de adjetivos: basta adentrarse en estos relatos para encontrar honestidad y una voz narrativa propia.

‘Nuevas rutas para lugares remotos’

En estos diez relatos, los objetos cotidianos –una botella de agua, una copa de vino, unas servilletas adornadas de flores, tres girasoles– se convierten en pequeñas claves para descifrar emociones escondidas. Así ocurre con Victoria, una mujer que encuentra una forma de felicidad en esos detalles mínimos mientras intenta entender por qué con Felipe, su esposo, han empezado a acumularse grietas y silencios difíciles de superar. En otra historia, que le hace honor al título del libro Nuevas rutas para lugares remotos, una mujer reflexiona sobre un viejo amor al enterarse por las noticias de su muerte. Entonces recuerda una idea que atraviesa el libro: “Puedes hacerle confidencias a un completo extraño, ser cómplices y, aun así, no conocerlo en absoluto”. En el cuento que lleva por título Una serie de HBO Clementina es una mujer que duró 57 años al lado de su esposo y, ahora que se acerca su agonía, se pregunta cómo poner buena cara cuando sus ojos se están apagando.

La escritura de Castillo avanza con una atención minuciosa hacia los objetos y las emociones que atraviesan la vida de sus protagonistas. Cada gesto, cada recuerdo, cada pequeño episodio cotidiano funciona como una puerta hacia preguntas más hondas sobre el paso del tiempo, las decisiones tomadas y los tropiezos que acompañan a cualquier existencia. Al recorrer esas historias, el lector reconoce algo de su propia experiencia: los amargos recuerdos, las dudas y las pérdidas que, cuando se ven reflejadas en la escritura propia de Castillo, parecen pesar un poco menos.

Cuando se le pregunta por qué escribe, la autora responde que lo hace, ante todo, por el placer de crear. Para ella, la escritura es una de las formas más profundas de alegría humana, pero también un camino que ha ido adquiriendo nuevos sentidos con el tiempo. Afirma que escribe para comunicar una verdad que reconforta o una realidad que confronta, y también porque es cada vez más consciente de la fugacidad de la vida. En sus palabras, dejar libros es una manera de permanecer y de ofrecer a sus hijos –y quizá a lectores futuros– un testimonio de cómo era el mundo antes de que ellos existieran. La escritura, dice, también otorga algo que muchos buscan en silencio: respeto y un lugar en la memoria de los otros.

Hay algo en común en las protagonistas de estos relatos: sus confesiones, sus vivencias, sus historias de amor, su temor a la muerte. Recuerdan rivalidades entre dos amores mientras deshojan girasoles y cuentan fragmentos de su vida a manera de secreto, como si se acercaran al oído del lector. En cada historia aparece la sensación de que, al escribir, Patrizia de Jesús Castillo logra asimilar con mayor claridad aquello que duele o pesa en la existencia. Como lo dijo con lucidez Clarice Lispector: “Escribir es una maldición que salva. Es una maldición porque obliga y arrastra, como un vicio penoso del cual es imposible librarse. Y es una salvación porque salva el día que se vive y que nunca se entiende a menos que se escriba”. Así se siente leer a esta autora cartagenera.

Finalización del artículo

Comentar este artículo

Aún no hay comentarios

Temas en este artículo

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir artículo en redes sociales