
Dos colombianos ganan el World Press Photo 2026 con historias de memoria y ausencia
Ever Andrés Mercado Puentes y Ferley A. Ospina fueron reconocidos en el World Press Photo 2026 por trabajos que retratan, desde lo íntimo y lo colectivo, tradiciones afrodescendientes en el Pacífico colombiano y el impacto de la ausencia paterna en entornos familiares.
El talento colombiano volvió a destacarse en el escenario internacional del fotoperiodismo. Los fotógrafos Ever Andrés Mercado Puentes y Ferley A. Ospina fueron reconocidos como ganadores en la edición 2026 del World Press Photo Foundation, uno de los concursos más prestigiosos del mundo en esta disciplina.
La organización anunció este jueves a los ganadores regionales, seleccionados entre más de 3.700 fotógrafos y cerca de 57.000 imágenes provenientes de 141 países. Las obras premiadas en América Latina reflejan problemáticas urgentes como la violencia institucional, el impacto de los modelos económicos, la crisis climática y las formas de resistencia cultural en la región.
En ese contexto, los dos colombianos destacaron por retratar realidades profundamente ligadas al país: la preservación de tradiciones afrodescendientes y las huellas de la ausencia paterna en entornos familiares.
Ritual, memoria y resistencia en el Pacífico
El fotógrafo Ever Andrés Mercado Puentes fue galardonado por su proyecto Manacillos: un regreso a la vida, una serie que documenta una celebración tradicional en la comunidad de Juntas, ubicada a orillas del río Yurumanguí, en el Pacífico colombiano.
Su trabajo se adentra en la Fiesta de los Manacillos, un ritual que se realiza durante la Semana Santa y que combina elementos del catolicismo con creencias de origen africano. A través de sus imágenes, Mercado Puentes captura la dimensión simbólica de esta práctica, en la que se entrelazan la memoria de los antepasados, la espiritualidad y la defensa del territorio.
El jurado destacó la sensibilidad del fotógrafo para abordar una historia poco visibilizada, así como su cercanía con la comunidad, lo que permitió construir un relato respetuoso y profundo. La serie también fue valorada como un registro clave de una población históricamente marginada.
La ausencia como herida y relato visual
Por su parte, Ferley A. Ospina fue premiado por Nombrar la ausencia, un proyecto íntimo que explora el impacto de la ausencia paterna a partir de su propia historia familiar.
Radicado en Norte de Santander, Ospina construye una narrativa visual centrada en mujeres que han crecido o criado a sus hijos sin la figura del padre. Una de las imágenes más representativas muestra a Valeria, una niña de 5 años, jugando detrás de una cortina en casa de su tía, mientras su madre asume sola su crianza.

El jurado resaltó la capacidad del fotógrafo para transmitir, con un lenguaje poético, sentimientos de soledad y vacío sin recurrir a explicaciones explícitas. La serie funciona como una especie de diario visual que conecta experiencias personales con una realidad social más amplia.
En el caso de Ospina, la historia también tiene un componente autobiográfico: su padre fue asesinado en 1999 en la región fronteriza, un hecho que marcó su vida y lo llevó a desplazarse junto a su madre. Desde entonces, su trabajo busca entender las consecuencias emocionales y sociales de esa ausencia.
Un retrato de América Latina desde sus propias voces
Los premios de este año configuran un panorama de las principales tensiones que atraviesa América Latina. Desde distintas miradas, los fotógrafos documentan tanto las crisis como las formas de resistencia que emergen en sus territorios.
En ese mapa visual, las obras de Mercado Puentes y Ospina evidencian el poder del fotoperiodismo para contar historias que oscilan entre lo colectivo y lo íntimo, y que permiten comprender la complejidad social del país más allá de las cifras.
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