
'El Llano también se lee', el libro gigante del Meta que atrae las miradas en la FilBo
El contenido del libro'El llano también se lee' incluye folclore, tradiciones, costumbres, patrimonio musical y literario del departamento del Meta, con un apartado especial del semillero narrativo infantil y juvenil de la región.
Una obra de arte del maestro reconocido como Juan Carretilla, del municipio de Lejanías, que reúne literatura, folclore, tradiciones y cultura ancestral. Mide 90 centímetros de alto por un metro y 20 centímetros de ancho. Está decorado con granos y semillas de productos de la región, y se puede admirar y fotografiar en el Pabellón Colombia, de la Feria del Libro de Bogotá.
En el comienzo de la versión de la 38 Feria Internacional del Libro de Bogotá, que este año tiene por primera vez a India como país invitado de honor, ha causado curiosidad la exhibición de un libro de gran formato (90 centímetros de alto por un metro y 20 centímetros de ancho), ubicado en la entrada del Pabellón Colombia, del recinto ferial, que podría figurar como el de mayor volumen en esta nueva cita de la cultura editorial.
El Llano también se lee es el título del libro, y proviene del municipio de Lejanías, en el departamento del Meta, población que, muy de vez en cuando -salvo una noticia de orden público en la región-, está en el foco mediático. Enhorabuena que Lejanías esta vez despierte interés en el plano cultural.
No por lejana, como sugiere su lírico nombre, Lejanías es un territorio fecundo de agricultores, ganaderos, artesanos, folcloristas y, hoy por hoy, de niños y jóvenes narradores, quienes se enorgullecen de presentar sus primeras obras literarias en la cita editorial más importante de Colombia y una de las más relevantes de Latinoamérica.
De la Lejanías geográfica, turística y gastronómica, promueve y divulga Alexis Puerta, ingenioso folclorista y contador de historias del Llano Grande, en Instagram -con más de 600.000 seguidores- quien, con su original parla criolla, cuenta bellezas del Meta y sus alrededores, y supera con creces los aburridos ladrillos de las guías turísticas y la petulancia en “yo mayor” de los niñatos influenciadores. He aquí una muestra: “Por aquí nadie venía, dizque porque era muy lejos. Yo vine y me encontré una cachama arropada y el agua más transparente que haya visto en mi vida. La cosa es así: hay un pueblo que no por lo lejos, lo llamaron Lejanías, y por lo mismo decían que nadie venía. Pero cómo soy más porfiado que burro melacero, yo me preguntaba, ¡¿pero cómo así que no va la gente?!
Y me vine pa' Lejanías, sin miedo, pariente. Páreme un tantito e' bolas, tomémonos un café, y le cuento unas cositas: lo primero es que lejos no es: la vía es pavimentada y está a solo 126 kilómetros de Villavo. Calcule 2 horas y 30 minutos. Supongamos que sí es lejos, pero es que las maravillas del llano lo van a antojar de ir. Como por ejemplo el río Güejar, que nace en el páramo, y como es piedra y arena, el agua es pura y cristalina.
El plan es ponerse el chaleco salvavidas y hacer el recorrido río abajo. Péguese el chapuzón que lo va a dejar como nuevo, y con el estrés en el cuarto de San Alejo. Pero si la maravilla del agua no es para usted, de pronto el aguacate, sí. Aquí cultivan tanto aguacate, que hasta en las calles del pueblo se topa uno con los palos.
Pero si el aguacate tampoco es lo suyo, a Lejanías le dicen “la tierra de la abundancia”, porque aquí se cultiva de todo, y el municipio, de ñapa, es Patrimonio Cultural de la Nación, por el ingenio de los carretilleros y las bellezas de carretillas que llevan muchos años haciendo. En octubre es el desfile, y si van a venir, avisen que yo voy a estar.
Bueno, y si las delicias del río, el aguacate y las carretillas, no terminan por convencerlos, seguro que la siguiente carta les despertará el apetito: se trata de la 'cachama arropada', una receta de comida tradicional, y que en este pueblo sí que le han trabajado a esto: cubren el animalito con varios ingredientes y lo dejan en la nevera un día. Luego lo sacan, lo arropan con hoja de plátano y la meten al horno. Y a meterle muela al sabroso manjar.
Pero si aún no los convenzo pa' que vengan, espero lograrlo con el Café Guayupe, insignia de esta comarca, o con el Aula Viva Tropical, finca autosostenible y de formación campesina, modelo de producción agrícola y de turismo rural, donde nada se desperdicia, y hasta al afrecho se le saca provecho.
El detalle de fina coquetería para sellar esta visita, es el encanto de la Piedra Gorda: la roca grabada con cientos de petroglifos, ubicada en la vereda Baja Cristalina. De esta misteriosa roca se han tejido leyendas de guacas y espíritus; sembrada en ese sitio desde muchísimo antes de que llegaran los chapetones. Listos pa' la foto, como decía Diomedes Díaz. Vengan por Lejanías, que no es tan lejos como creían”.
Juan Carretilla
Un finquero y artesano que ama las letras
Juan Carlos Sánchez Morales, un criollo de Lejanías, piel de cimarrón, pupilas de corozo, y sombrero azabache pelo e' guama, es conocido en el pueblo como Juan Carretilla: es finquero, ganadero, artesano y gestor cultural, y se ha ganado cinco veces el trofeo de la Mejor Carretilla del Festival Frutícola de Llano y del Café, que se celebra todos los años en el mes de octubre, en el puente festivo dedicado a la Raza.
Juan Carretilla remonta esta celebración al Festival de la Papaya, uno de los frutos de mayor producción en Lejanías, ubicada en el piedemonte de la Cordillera Oriental. El motivo de la tradición carretillera tuvo su origen en 2008, años después de los intentos fallidos de Paz entre el gobierno de Andrés Pastrana y las FARC de Tirofijo.
“Cuando llegó el pico alto de la violencia en Vistahermosa, Caguán, Mesetas, La Uribe y Lejanías, hubo un acuerdo de distensión de tierras, para apaciguar el conflicto. Fue así como la administración municipal, para estrechar lazos de alivio en la población, reemplazó el Festival de la Papaya por el Festival Frutícola del Llano y del Café que, desde su primera versión, se ha hecho con todas las de la ley.

Se reemplazaron las carretas de caballos del desfile de carrozas, por carretillas ornamentales decoradas con los frutos que nos representan como despensa agrícola: aguacate papelillo, guayaba - pera, cacao, maracuyá, plátano, café; cítricos como limón, naranja Valencia, naranja tangelo y papaya,
La carretilla es la compañera inseparable del campesino para cargar abono, leña, y otros materiales. Es la misma carretilla de albañilería, solo que ha evolucionado. Para mayor comodidad, ya no son las de hierro crudo, sino livianas, de material sintético, con agarraderas flexibles y ruedas de neumático que, para las festividades de octubre, muestras manos laboriosas transforman en obras de arte y concursan en tres categorías: infantil, urbana y campesina.
El emprendimiento de las carretillas artesanales le ha aportado a Lejanías un importante incentivo comercial y turístico, y lo más importante para nosotros como lugareños, un oasis de paz y hermandad, que no queremos que se desvanezca nunca. Celebramos orgullosos que El Festival Frutícola del Llano y del Café, con salvaguarda, haya sido declarado por el Ministerio de Cultura, con resolución 0057, como Patrimonio Inmaterial de la Nación”.

El Llano también se lee
Juan Carretilla fue el ganador de la convocatoria que hizo el Instituto de Cultura del Meta, para presentar el mejor proyecto como emblema del departamento, en el Pabellón Colombia de la Feria Internacional del Libro de Bogotá. El autor describe su proceso: “Lo primero que se me vino a la cabeza fue un libro soportado por unas manos grandes de madera. Quise representarle al mundo que el Llano, además de su belleza geográfica, de sus amaneceres y atardeceres, de la riqueza de su fauna y flora, y de los caudalosos ríos que lo atraviesan, tiene una gran tradición raizal y un universo de expresiones y culturas: los cantos de vaquería, su oralidad, su música, su joropo, y su literatura”.
Con insumos naturales de granos y semillas de productos agrícolas como arroz partido, linaza, frijol radical, frijol caraota, frijol sangre toro, chía, quinua, ajonjolí, habichuela seca, cisco de arroz y maíz partido, decoré los tapices de las contratapas del libro: la de la cubierta y la del cierre, a partir de bocetos a lápiz de figuras representativas.
En la contraportada aparece el baile del joropo, la tradicional mamona, el trabajo de vaquería, el llanero de sombrero con sus cotizas, y la marota curtía, como se le conoce en mi Llano al lazo de bregas de campo y de fincas. En la contratapa final, plasmé el retrato de la gobernadora del Meta, doctora Rafaela Cortés Zambrano, quien ha hecho una pujante y generosa labor con nuestros campesinos y artesanos.
El Llano también se lee tiene 90 centímetros de alto por un metro y 20 centímetros de ancho, y consta de 36 páginas. Las tapas fueron elaboradas en madera (igual que las manos que lo sostienen), y los títulos están recubiertos con granos de arroz y café molido. Semillas y granos se adhirieron con Colbón industrial, y el brillo y la protección contra la humedad y los insectos, se hizo con aguachíl, un barniz que asegura belleza y duración. A manera de pedestal, el libro tiene una carretilla artesanal.
De la parte editorial se encargaron Juan David Botero y Orlando Peña, del Instituto Departamental de Cultura de Meta. El libro condensa gran parte del quehacer de nuestra cultura de campo, folclore, agro y ganadería, que ha inspirado a juglares y escritores del Meta, y que va de la obra del poeta Eduardo Carranza, a las publicaciones recientes de un semillero de niños y jóvenes ilustradores y escritores del Meta”.
Plumas de ayer y hoy
De una extensa lista de reconocidos letrados del Meta, aparecen en el libro El Llano también se lee: Eduardo Carranza, Petrit Baquero, Silvia Aponte, Miguel Ángel Martín, Eduardo Mantilla, Silvino Villalba Cruz, Fennys Tovar, Diana Carol Forero, Alejandro Robayo, Willington Mallorquino Ramírez, Elibeth López, Carlos Enrique Pachón, Elizabeth Tacha Niño, María Eugenia Campos, Ana Margarita Rodríguez, Myriam Vanegas Roldán, Isabella Mojica, entre otras plumas; con una vigorosa participación femenina.
De la cosecha de niños y jóvenes escritores del Meta, algunos de Lejanías, en edades entre 12 y 17 años, se destacan nombres como los de John Sebastián Sánchez, Carlos Andrés González Aguiar, Lucy María Forero Martínez, Sara Gabriela Díaz Navarro, Emily Dayanne Lozano Sánchez, Jazmín Obregón y Juan Felipe Naranjo.
¿Qué hubiera pasado si mi papá no hubiera muerto?
La participación de niños y jóvenes en el stand del departamento del Meta, Pabellón Colombia, de la FilBo 26, ha colmado la alegría propia y de sus padres, toda vez que, una oportunidad como esta, “es un regalo de la vida”, por la nula y escasa visibilidad de la que adolecen estos nuevos talentos de provincia, la mayoría niños y adolescentes campesinos asentados en el sector rural.
Uno de los privilegiados en esta edición 38 de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, es Carlos Andrés González Aguiar, de 12 años, creador, narrador e ilustrador, oriundo de Villavicencio, conocido como “Carlitos” por uno de sus libros titulado Las aventuras de Carlitos. El orgullo de doña Angélica Aguiar, su señora madre, se ve reflejado en el fervor con que ella pondera las hazañas creativas de su retoño, a tan corta edad.

“Carlitos cursa 8° grado en el Colegio Francisco Arango, de Villavicencio, especializado en técnicas audiovisuales. Su afición por la lectura viene de cuando estaba en preescolar. Le gustaban los cómics. Cuando le regalé Hombre Perro, de Dav Pilkey, quedó cautivado con la saga, y cada mes le compraba un nuevo tomo.
En pandemia se puso a dibujar, y así fue creando sus primeros personajes. Con sus ahorros compró un perrito compañero, que le inspiró su primer cómic: Toy, el perro que cambió mi mundo. Un día me sorprendió con una nueva historia: ¿Qué hubiera pasado si mi papá no hubiera muerto? Carlitos no alcanzó a conocer a su padre, el capitán Carlos Andrés González López, héroe de la patria, caído en combate en 2013. El libro nació de un sueño que Carlitos tuvo con su papá, sin conocerlo.
¿Qué hubiera pasado si mi papá no hubiera muerto? y La historia que mi mamá me contó son libros que han conmocionado y comprometido a miles de lectores de todas las edades a transformar la ausencia y el dolor en arte. En 2025, Carlitos ganó la Convocatoria Municipal de Estímulos de Villavicencio, con su historieta, Cartas a un héroe, cuyo lanzamiento está programado en la FilBo 26, stand 310, del departamento del Meta, Pabellón Colombia, el miércoles 29 de abril, a las 10 AM, en el marco de los relatos que construyen memoria y paz”.
A doña Angélica Aguiar le salta el corazón de emoción con las proezas de su niño genio. No es para menos.
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