
El polémico premio literario de un millón de euros que entregó una empresa española y que tuvo como finalista a Héctor Abad Faciolince
Los finalistas al Premio Aena. Créditos: Prensa Aena.
El galardón también invertirá un millón más de euros en la compra de ejemplares de las obras de los cinco finalistas. La discusión está abierta.
La escena literaria española se ha puesto patas arriba en razón de la entrega del premio Aena de narrativa hispanoamericana, que, para su primera edición, le entregó un millón de euros al ganador y 30.000 euros a cada uno de los cuatro finalistas. El ruido mediático, las críticas (y también los halagos), ha girado en torno a la inédita cuantía de la bolsa de premios.
El millón de euros que se lleva el ganador contrasta con los 125.000 euros que entrega el Premio Cervantes, el más prestigioso en lengua española y que premia la trayectoria de un autor memorable; con los 57.000 euros que entrega el Booker Prize, uno de los más prestigiosos en lengua inglesa y que premia a la mejor novela del año publicada en Irlanda y en el Reino Unido; y con los 10 euros que da, de manera simbólica, al ganador de la mejor obra de ficción publicada en Francia cada año el prestigioso Premio Goncourt.
“Es buena noticia que alguien premie la mejor obra publicada en español, el mercado señala libros, pero está muy bien destacar obras que pueden llegar a mucha gente, valiosas literariamente. Una empresa pública ha cogido ahora ese guante, pero ha entrado como elefante en cacharrería. Aunque es bienintencionado no está del todo bien, porque con esa cantidad podían haber garantizado la continuidad del galardón a más de una década vista”, le dijo al diario El País el editor fundador de Libros Asteroide, una de las editoriales independientes más relevantes en España.
En respuesta de la iniciativa, la aclamada escritora Rosa Montero, que hace parte del jurado del premio, declaró que este “moviliza a todo el sector y potencia nuestro idioma”. Para la autora de La loca de la casa “ intentar hacer un Booker (para lengua española) es esencial”.

La polémica ha tomado relieve, además, porque la financiadora y gestora del premio es Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena), la empresa española que gestiona la red principal de aeropuertos de ese país y de la cual el Estado español participa en un 51 por ciento.
A parte de la millonaria bolsa de premios para los finalistas, la empresa invertirá otro millón de euros en la compra de miles de ejemplares de cada una de las obras nominadas. Sobre esto, el presidente de la compañía, Maurici Lucena, le dijo a El País que el premio hace parte de las políticas de sostenibilidad de Aena, cuyos fondos son “holgados”. Hay quienes, como la periodista del diario español IzquierdaDiario Lucía Nistal, acusan al galardón de ser un premio corporativo que se enfoca en escritores consagrados y editoriales poderosas.
Un millón de euros para un premio literario… patrocinado por AENA, la empresa de los aeropuertos.
— Lucía Nistal (@Lucia_Nistal) April 3, 2026
¿Mecenazgo cultural o marketing corporativo?
Hablemos de premios, mercado editorial y de quién puede realmente dedicarse a escribir. pic.twitter.com/Krjv6xz1GN
Los finalistas, sus obras y su reacción ante las críticas por el premio millonario
El jurado, que tiene como presidenta a Rosa Montero y combina intelectuales y periodistas de Europa y América Latina (Leila Guerriero, Jorge Fernández Díaz), premió como finalistas a Ahora y en la hora, la novela del colombiano Héctor Abad Faciolince que revive el violento episodio que sufrió el escritor en Ucrania y que casi le cuesta la vida. También a Marciano, la novela de la chilena Nona Fernández que reconstruye la vida de Mauricio Hernández Norambuena, uno de los guerrilleros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y protagonista del atentado al dictador Pinochet en 1986; Los ilusionistas, la obra del madridista Marcos Giralt Torrente que retrata cómo fue que sus abuelos maternos se conocieron en un pueblo costero de Galicia en 1931; El buen mal, libro de cuentos de la argentina Samanta Schweblin en el que las vidas de sus personajes son puestas de frente ante el dolor, la culpa porque lo extraño irrumpe en ellas; y Canon de cámara oscura, la historia del español Enrique Vila-Matas cuyo protagonista ha seleccionado 71 libros en un cuarto oscuro con la idea de escribir un canon disidente de los oficiales, sin sospechar cómo cada libro que escoge en la mañana influye sobre su vida.

Sobre la polémica por el millón de euros que está en juego, en ruedas de prensa previas a la entrega del premio, los autores han optado por el humor. Faciolince dijo que, de ganar, por fin se jubilaría y citó el poema de La Lechera de Félix María de Samaniego: “No seas ambiciosa/de mejor o más próspera fortuna/ que vivirás ansiosa/ sin que pueda saciarte cosa alguna”. El español Giralt dijo que compraría un celular, mientras que Samanta Schewblin afirmó que se otorgaría un sueldo fijo.
La argentina Samanta Schweblin ganó el premio.












