Ir al contenido principal
IDARTES I Prácticas vivas
Entre las 10 ciudades que participan, Bogotá es la ciudad con más proyectos que forman parte del Banco +ARTE. I FOTO: Idartes.
Cultura

+ARTE, un banco de buenas prácticas culturales que une a 10 ciudades de Iberoamérica

A través del Banco +ARTE, diez ciudades de Iberoamérica comparten experiencias de buenas prácticas en la gestión cultural. Esta plataforma permite compartir conocimientos y procesos que pueden replicarse en otros lugares.

Por: Eduardo Arias

El Banco Iberoamericano de Buenas Prácticas en la Gestión Pública de las Artes, conocido como +ARTE, es una plataforma en la red que hasta el momento reúne 20 proyectos de 10 ciudades que cumplen con unos parámetros que miden su impacto social y su permanencia en el tiempo. Como dice María Claudia Parias, directora de Idartes, las “buenas prácticas” pueden entenderse como “patrones de actividad consensuados y empíricamente legitimados”.

Para el Banco +ARTE, “una buena práctica alude a una acción exitosa, relevante o significativa en un campo determinado, que puede utilizarse como referencia y ser replicable en distintos contextos geográficos y sociales”.

Parias agrega que los proyectos artísticos pueden ser sostenibles en el tiempo solamente si generan valor para la sociedad. Es decir, si son importantes para un número significativo de personas. También son relevantes para las personas cuando mejoran su calidad de vida. Para la Unión Europea, “buenas prácticas son fórmulas que han demostrado, por medio de la investigación y la evaluación, su eficacia y sostenibilidad, que producen resultados sobresalientes y que pueden ser aplicables y adaptables a otras situaciones”. La ONU define buenas prácticas como “iniciativas que han hecho contribuciones sobresalientes a la mejora de la calidad de vida en las ciudades y las comunidades”.

Una iniciativa de Idartes

La idea de crear un banco de buenas prácticas en el campo de las artes en Iberoamérica surgió porque Idartes se trazó metas en el Plan de Desarrollo ‘Bogotá camina segura_’_ asociadas a la gestión del conocimiento. “Cuando comenzamos a trabajar en esta administración distrital, nos preguntamos cómo podíamos producir nuevo conocimiento que nos conecte con otros; nuevo conocimiento que no sea endógeno, sino relacional”, dice María Claudia Parias. También surgió por el interés de Idartes en saber si sus iniciativas son de interés para otras ciudades, y si otras ciudades pueden aportar a Bogotá nuevas ideas para la gestión pública de las artes, como en efecto sucede. "Es una manera de querer aprender de otros y de querer compartir lo que sabemos hacer bien”, agrega. 

La idea se ha desarrollado desde la interacción, las redes de cooperación y la conexión con agentes externos. “Tenemos una primera versión de un repositorio digital que reúne 20 proyectos artísticos de 10 ciudades de Iberoamérica y la metodología para examinar 99 buenas prácticas de esos proyectos seleccionados por cada ciudad de manera autónoma. Hemos discutido estas metodologías y proyectos con sus impulsores, hacedores y expertos en cultura en la virtualidad y también en un Primer Encuentro de Buenas Prácticas que ocurrió en Bogotá en septiembre de 2025. Y tenemos el acompañamiento técnico de los organismos multilaterales de cultura: la Segib, la OEI, la Unesco. Esto, sumado al interés y entusiasmo de los participantes, nos indica que el Banco +ARTE seguirá creciendo e incorporando nuevos saberes, y que es esperable y deseable que avancemos hacia nuevas formas de cooperación técnica en el campo de lo cultural”, explica Parias.

Entre las 10 ciudades que participan, Bogotá es la ciudad con más proyectos que forman parte del Banco +ARTE. Son ellos la Bienal Internacional de Arte para la Infancia de Bogotá, el Programa Nidos - Arte en Primera Infancia, el Programa de Formación Artística CREA, el Museo Abierto de Bogotá (MAB), Libro al Viento y Rock al Parque, proyecto bandera de los festivales al parque.

En las otras nueve ciudades funcionan proyectos de muy diversa índole. Uno de ellos es Matadero Madrid, un centro de creación contemporánea, uno de los equipamientos culturales más emblemáticos de la ciudad, situado en el antiguo matadero y mercado de ganados de la ciudad, que, además, es un recinto de gran valor patrimonial y arquitectónico, un referente para los habitantes de la capital.

Obras que integran, rescatan y valoran

Otra de las iniciativas que conforman el Banco +ARTE es Proa 21, en el emblemático barrio de La Boca, en Buenos Aires. Es una institución alternativa construida en el solar que ocupó la Mansión Cichero, que al despuntar el siglo XX sirvió de lugar de reunión para una comunidad artística de vanguardia que contribuyó a la identidad cultural del barrio, y que ahora combina esa tradición artística experimental con tendencias del arte contemporáneo internacional.

En Ciudad de México funciona la Red de Fábricas de Artes y Oficios (Faros), que conforman ocho fábricas y tres centros culturales y educativos. Uno de ellos es la Faro Aragon, inaugurada en 2016, donde se acerca el arte y la formación a una zona de la ciudad con infraestructura cultural. Además, forma parte de una política pública que busca recuperar espacios públicos transformándolos en centros de creación, diálogo y transformación social.

El Centro de Investigación y Formación forma parte del Sesc (Servicio Social del Comercio), una entidad privada cuyo objetivo es darles bienestar y mejorarles la calidad de vida a los trabajadores de este sector y a sus familias. Desde su creación, el centro ha sido un punto de encuentro de conocimientos, prácticas y propuestas orientadas a la formación en gestión cultural, que han permitido desarrollar una reflexión más profunda sobre las prácticas culturales y las políticas públicas, los derechos culturales y los nuevos enfoques de la gestión cultural.

Otro caso es la Factoría de las Artes, en Quito, donde desde hace dos años se generan procesos educativos de creación, prácticas artísticas y actividades deportivas, que se llevan a cabo en cinco centros culturales que forman parte de la Red Metropolitana de Cultura. 

Ideas para compartir

A lo largo de los años, los bogotanos han visto crecer al Instituto Distrital de Cultura y Turismo, que se transformó en la Secretaría de Cultura, Recreación y Deportes, y que cuenta con Idartes, que es su brazo ejecutor. “Creo que hay varios factores que inciden en este crecimiento sostenido y en el diseño, en estos tiempos, de proyectos innovadores que, seguramente, y ojalá así sea, se mantendrán en el tiempo”, dice María Claudia Parias.

Destaca que la capital tiene planes de cultura sólidos formulados por expertos o con expertos, y participativamente, como es el caso del recientemente publicado Plan de Cultura de Bogotá, una brújula hacia 2038, de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte. “Hay un sistema de participación muy activo, el Sistema Distrital de Arte, Cultura y Patrimoniode Bogotá. Se trata de una estrategia de participación ciudadana y gobernanza que integra a la ciudadanía en la toma de decisiones, políticas públicas y gestión cultural”.

También resalta la visión del alcalde Carlos Fernando Galán sobre la importancia del desarrollo cultural y artístico en Bogotá, que se expresa en el componente cultural del Plan de Desarrollo. “Este Plan no solo es una brújula conceptual, sino que también tiene recursos asociados a las metas, y esto significa que la cultura, las artes, el patrimonio y el deporte tienen un lugar preponderante en la agenda social de la ciudad. Estas orientaciones han sido fundamentales para que las personas que tenemos la tarea de liderar las entidades culturales públicas nos concentremos en ciertos aspectos del desarrollo cultural que no habían sido suficientemente atendidos”, subrayó Parias.

Pone como ejemplos la relación entre las artes, la salud y el bienestar físico y mental de los habitantes de Bogotá; las nuevas relaciones de las artes y la cultura con la estructura física de la ciudad para la promoción del tejido social; las nuevas maneras de comprender el fomento a la creación y la circulación de las artes**. “Así, surgen proyectos, y pongo acá solamente ejemplos de Idartes, como los Salones de baile para todas las localidades; el proyecto de co-creación artística Artefactum; el programa Archivo musical y sonoro de Bogotá con miras a la creación del Museo de las Músicas de la ciudad; el proyecto ArteMetro BOG, que correlaciona las artes con el metro de Bogotá; el programa Clases de película para alumnos de décimo y once sobre el cine colombiano, y la estrategia Mundos digitales, de formación artística en el entorno virtual”**, agregó.    

También han sido de gran relevancia la cooperación y los diálogos con América Latina y España, que se han visto reflejados en eventos como el encuentro de ciudades. 

El Banco +ARTE y la red de expertos en proyectos culturales de Iberoamérica han sido plataformas de intercambio de información y proyectos colaborativos muy valiosas para proponer una relación cultural dinámica en la región.

“El conocimiento de los proyectos culturales de otros países nos permite soñar con nuevos proyectos en Bogotá. Los proyectos bogotanos son también fuente de inspiración para el diseño de proyectos en otras ciudades y para el trabajo en iniciativas conjuntas. Además, con el Banco +ARTE creamos un espacio para compartir y crear conocimiento nuevo”, dice María Claudia Parias. 

Con México, a través de con Lucina Ximénez, Idartes comparte   información y metodologías de trabajo para extraer y comparar la información clave de proyectos culturales con el hermanamiento entre el Banco +ARTE de Bogotá y el Banco Cultiva de México. “Los dos contienen propuestas que inciden de forma muy positiva en los entornos y promueven la diversidad cultural. Con nuestro asesor internacional, Alfons Martinell, estamos trabajando para incorporar el uso de la inteligencia artificial a la lectura de datos y el análisis de información de todos los bancos que existen en cultura, y esto implica trabajar con Observatorios de Cultura de Bogotá, Chile, Argentina y España; con universidades de la región y con los organismos de cooperación internacional. Las posibilidades son infinitas porque esa es una cualidad del conocimiento”, reveló la funcionaria.     

Pero no todo se queda en compartir conocimiento e información. También ha habido intercambios que se reflejan en el terreno. “En términos más prácticos, con Río de Janeiro, por ejemplo, hicimos un intercambio entre artistas muralistas para que cinco de ellos trabajaran con cinco bogotanos tanto en un muro enorme en San Victorino, Bogotá, como en una intervención bellísima en Río de Janeiro”, agregó.

Tomando como ejemplo proyectos de fomento de la lectura en espacios no habituales, se diseñará una hoja de ruta de trabajo conjunto entre la línea ‘Literatura y bienestar’ de Idartes, que tiene los programas ‘Lecturas que acompañan la cura’, ‘Lecturas que acompañan el duelo’ y ‘Palabras de libertad’, con el proyecto ‘Lectura que cura’, de la Biblioteca Nacional del Perú. “Algunos acercamientos nos permiten también el diseño de residencias artísticas de ida y vuelta, entre muchas otras posibilidades”, reveló. 

La cultura no es solo disfrute y entretenimiento

Muchos de estos proyectos buscan más que el disfrute o el entretenimiento y les han dado a las actividades una importancia a nivel social e incluso sicológico. María Claudia Parias, que lleva una larga trayectoria en la gestión cultural, dice que hay una discusión muy interesante en la valoración de la cultura y las artes en la vida de las personas y de las comunidades. “Durante muchos años se instauró un discurso sobre el poco valor de lo cultural con respecto a la idea del desarrollo ‘duro’, propio de la ‘modernidad’, entendido como la industrialización, la racionalización técnica, el crecimiento económico y la expansión tecnológica”, explica. Pero, desde su perspectiva, considera que esa visión ha ido cambiando hacia una que reconoce lo que, entre muchos otros científicos sociales, ha dicho el filósofo italiano Nuccio Ordine: “Es necesario entender que las actividades que ‘no sirven para nada’ podrían ayudarnos a escapar de la prisión, a salvarnos de la asfixia, a convertir una vida plana en una vida llena de sentido”, explica.

Lo que ella ha visto a lo largo de los años como gestora cultural (ha sido directora de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, del programa Batuta y de Fomento Regional del Ministerio de Cultura) es que “las prácticas artísticas y creativas tienen incidencia real en asuntos como el desarrollo del pensamiento creativo y crítico, la capacidad analítica, la capacidad de construir relaciones sociales significativas, empáticas, la capacidad de construir tejido social, la capacidad de producir bienestar físico, mental y emocional, y la capacidad de aprender y expandir los horizontes culturales. Y no menos importante, la capacidad de gozar, de disfrutar, de pasarla muy bien: eso, en este mundo, es mucho”.

Finalización del artículo

Comentar este artículo

Aún no hay comentarios

Temas en este artículo

Artículo de libre acceso

Libre

Compartir artículo en redes sociales