
Santiago Leal busca explicar el mundo desde el arte y la Inteligencia Artificial
Santiago Leal es un artista visual que utiliza las herramientas tecnológicas para ampliar el horizonte de sus búsquedas estéticas. En la exposición ‘Pequeña explicación del mundo’, la Inteligencia Artificial fue mucho más que una herramienta.
Por: Eduardo Arias
En Pequeña explicación del mundo Santiago Leal presenta el resultado de una búsqueda de seis años para crear una imagen capaz de contener la complejidad del planeta en forma y fondo. A través de la Inteligencia Artificial (IA) diseñó universos visuales que se transforman.
Curada por Carlos Ovalle Sandoval, la exposición la conforman 10 imágenes digitales impresas sobre tela. Al respecto, el artista dice que “tal vez lo más importante es que el proyecto no busca explicar el mundo en un sentido literal, sino evidenciar la dificultad, o incluso la imposibilidad, de hacerlo de manera única. Cada imagen es apenas una aproximación, una forma de pensar visualmente desde un lugar específico. En conjunto, lo que se construye no es una respuesta, sino un campo de relaciones, una especie de mapa en constante transformación”.
Santiago Leal es un artista visual que nació en Bogotá en 1983. Estudió Artes en la Universidad de los Andes y luego hizo una maestría en el Chelsea College of Arts, en Londres, con la beca de Jóvenes Talentos del Banco de la República. CAMBIO habló con él sobre su trabajo y esta exposición en particular.

CAMBIO: ¿De dónde nació su interés por el arte?
Santiago Leal: Nací en una familia con una abuela artista plástica y padres médicos, literatos y filósofos, donde siempre se desarrolló una inquietud cultural amplia. La inquietud de crear obras es, de alguna manera, tratar de entender el mundo. Con el tiempo, esa búsqueda se volvió un sistema de pensamiento visual donde el medio de la obra va cambiando, pensando mucho más en los contenidos que en las formas, pasando por muchas técnicas y maneras de hacer.
CAMBIO: ¿De qué trata Pequeña explicación del mundo y cuál es su propósito?
S. L.: Pequeña explicación del mundo es un proyecto de largo aliento que parte de una pregunta sencilla. De si es posible construir una imagen que contenga, aunque sea parcialmente, una explicación del planeta. El proyecto comenzó con una geometrización del mundo, pero no se veía con claridad cómo una imagen podría hablar de cualquier tema a cualquier persona. De ahí surgió una conversación con pares, historiadores y antropólogos para poder entender y organizar los temas que trata la obra. Después de esta investigación, opté por ayudarme de la Inteligencia Artificial para depositarle mi mundo y, desde ahí, tratar de entender el mundo. Cada imagen no intenta representarlo de manera total, sino replantearlo desde distintos campos del conocimiento: desde lo biológico hasta lo tecnológico, pasando por lo espiritual, lo político o lo perceptivo. El propósito no es llegar a una respuesta definitiva, sino abrir un espacio donde múltiples perspectivas puedan coexistir. A medida que se suman estas visiones, la imagen se vuelve más compleja, más inestable, pero también más cercana a la experiencia real de lo que entendemos como ‘mundo’.

CAMBIO: En la exposición es posible imaginar un interés suyo por el legado renacentista y barroco. ¿Es una mirada errada?
S. L.: No es una lectura errada. Cuando digo que le deposité mi mundo a la IA, lo que hago es darle todas mis fotos, videos, textos, obras e influencias. Entre esas influencias, El Bosco y Bruegel el Viejo están muy presentes. Hay elementos formales que pueden recordar esas tradiciones como la composición, la densidad de figuras, cierta idea de totalidad y de abarrotamiento. Sin embargo, mi interés no está en retomar esos lenguajes históricos, sino en activar una lógica similar, la intención de construir imágenes que aspiren a contener sistemas completos de pensamiento. La diferencia es que hoy esa aspiración ya no puede ser estable ni cerrada. En lugar de una visión ordenada del mundo, lo que aparece es una estructura en transformación constante.
CAMBIO: ¿Qué tanto hay de sacro y de científico o racional en Pequeña explicación del mundo?
S. L.: El proyecto se mueve justamente en esa tensión. Por un lado, hay un interés por sistemas racionales: la ciencia, la lógica, la clasificación del conocimiento. Por otro, hay una dimensión que no puede reducirse a eso: lo simbólico, lo ritual, lo que podríamos llamar lo sagrado. No los entiendo como opuestos, sino como formas complementarias de aproximarse al mundo, intentando dar sentido a lo que no terminamos de comprender. En las imágenes, esa convivencia aparece como una superposición de capas: estructuras que intentan ordenar, junto con otras que desbordan o cuestionan ese orden.

CAMBIO: ¿Cómo es su relación con la Inteligencia Artificial?
S. L.: Mi relación con la IA es más cercana a un diálogo que a un uso instrumental. No la entiendo únicamente como una herramienta, sino como un interlocutor dentro del proceso. En un momento del proyecto entendí que ninguna imagen producida desde una sola perspectiva humana, individual, podía contener la complejidad que estaba buscando. La Inteligencia Artificial entra entonces como una forma de ampliar ese campo, de introducir otras lógicas, otros posibles mundos. El trabajo no consiste en generar imágenes automáticamente, sino en un proceso de ida y vuelta: proponer, ajustar, corregir, reinterpretar. Es un sistema híbrido donde la autoría se vuelve más difusa, pero también más rica.
Santiago Leal
Pequeña explicación del mundo
Galería Espacio Alterno de Uniandinos en Bogotá
Calle 92 No 16- 11
Abierta hasta el l 28 de mayo.
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