
Las olvidadas de la Biblia: una mirada teológica a las mujeres en las santas escrituras
Durante siglos, las lecturas patriarcales de la Biblia han opacado el rol de las mujeres en sus relatos. Sin embargo, expertos afirman que en sus páginas hay figuras clave que desafían los estereotipos de género y requieren una comprensión más compleja.
Por: Carolina Calero
Durante la Semana Santa, muchas miradas regresan hacia los textos bíblicos para reflexionar sobre el sufrimiento, la redención y la fe de Jesucristo. Sin embargo, pocas veces se pone en el centro del análisis teológico el papel que desempeñaron las mujeres en estas narraciones.
La Biblia está lejos de ser un texto homogéneo o fácil de comprender, y en sus páginas conviven relatos que, aunque pueden parecer profundamente patriarcales, tienen escenas en donde las mujeres actúan como portadoras de sabiduría, liderazgo, fe y agencia divina. CAMBIO habló con la doctora en teología y docente de la Universidad Javeriana, Paula Andrea García, sobre el rol que cumplen las mujeres en el texto sagrado de los católicos.
“La Biblia pertenece al judaísmo y es un judaísmo cimentado bajo una estructura patriarcal”, explica la teóloga Paula Andrea García.
En ese contexto, el varón, el padre de familia, era considerado la cabeza tanto del hogar como de la sociedad. La mujer quedaba relegada al ámbito doméstico y privado, lo que explica por qué muchas de sus historias han sido minimizadas o ignoradas. Sin embargo, García aclara que eso no significa que no hayan tenido un papel fundamental.
“Las mujeres que se han destacado fueron excepcionales porque se las trajo al ámbito público. Ellas siempre han estado ahí, el problema es que quienes leen los textos han priorizado otros relatos”, explica.

Fertilidad y rebeldía: las mujeres que marcaron la historia bíblica
Para García, desde el comienzo del relato bíblico la mujer ocupa un lugar esencial y señala que Sara, esposa de Abraham, es una figura clave para comprender la descendencia del 'pueblo elegido'. Aunque se presenta inicialmente como estéril, Dios actúa en ella para posibilitar una genealogía que será reconocida por el judaísmo, el cristianismo y el islam.
“Abraham es padre en la fe porque tiene una esposa que a su vez es madre”, subraya la teóloga.
Más adelante, en el libro de los Jueces, aparece Débora, una profetisa y jueza que lidera a Israel en tiempos de guerra. Su presencia marca un momento en el que las capacidades femeninas para la conciliación y la organización. atribuidas tradicionalmente al hogar, son llevadas al ámbito público.
El relato bíblico también destaca a mujeres como Judit, viuda y líder de su pueblo, Rut, una mujer moabita que se une al judaísmo por lealtad y amor a su suegra, y Ester, quien desde su posición en el harén del rey Asuero intercede para evitar la masacre de su pueblo. La docente señala que estas figuras no solo rompen con los estereotipos de género, también desdibujan los límites étnicos y territoriales que predominaban en la época.
“La belleza de Ester cautiva al rey, pero es su astucia la que logra salvar a los judíos”, señala García.
La teóloga también subraya relatos menos conocidos que pueden leerse como actos de resistencia. Es el caso de las dos parteras egipcias que aparecen en el libro del Éxodo, en donde las mujeres “se rebelan contra el faraón egipcio que mandó a matar los niños, y ellas como parteras posibilitan que esos niños hebreos nazcan. Están llevando el destino de la historia de Israel, porque propician que nazca nada más y nada menos que Moisés”.
Esta “rebeldía en lo privado”, como la llama García, marca una constante a lo largo de los relatos bíblicos. Muchas mujeres actúan desde los márgenes o el silencio, pero su influencia es decisiva.
Por su parte, en los relatos de la pasión y resurrección, las mujeres son protagonistas silenciosas, pero esenciales. Paula Andrea García destaca a María, la madre de Jesús, quien representa la entrega radical al plan divino y a María Magdalena, que es la primera en ver a Jesús resucitado y en anunciarlo a los discípulos, lo que, según ella la convierte en apóstol de los apóstoles”.

“Los evangelistas son muy claros al decir que los discípulos abandonaron a Jesús huyendo. Pero las mujeres que lo seguían desde Galilea hasta Jerusalén le miraban desde lejos”, apunta. García subraya que aunque no puedan estar en el espacio público, siempre permanecían cerca.
Un Dios con función masculina y femenina
Al comparar la tradición bíblica con religiones antiguas donde las diosas y guerreras mitológicas ocupaban un rol simbólicamente central, García ofrece una lectura reveladora sobre el modo en que lo femenino también se encuentra presente, aunque de forma menos explícita, en la teología bíblica.
“En la mayoría de religiones, los ritos de creación tienen como base la fertilidad femenina, y todas hablan de un vientre donde se engendra la humanidad”, afirma.
Y es que aunque en la Biblia no se hable explícitamente de una divinidad femenina, sí existen pistas que apuntan a una concepción más integral de lo divino como el hecho de expresar que “Dios tiene entrañas de misericordia”. Para García, esto alude a un útero.
“Entonces decir que Dios engendra, decir que Dios tiene un útero, decir que Dios tiene entrañas de misericordia, yo creo que es precisamente la forma que encontró Israel de asignarle a Dios esta como doble figura, la masculina de una figura patriarcal que provee, pero también la femenina de una figura muy femenina, que es la que engendra vida”, concluye.
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