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POCO PIDO

POCO PIDO
Caminando por la décima

POCO PIDO

Con unas décimas agridulces, mitad optimismo y mitad desesperanza, Beatriz Ordóñez reflexiona sobre las paradojas del mundo que, según ella, anda patasarriba, y solo pide un poco de igualdad y libertad.

El mundo va al revés

Domingo de Ramos, vamos
a repartir soledades.
¿Habiendo tantas maldades,
para qué nos molestamos
en querer lo que soñamos,
si cada día que pasa
la libertad se desguaza
como si fuera un juguete;
y un niño con su ringlete
jamás volverá a su casa?

¡Pero qué versos tan duros!
Los llenaré de ilusiones
imaginando versiones
sin pensamientos oscuros.
Vamos, andemos seguros:
el mundo puede ser fiesta
si hacemos una propuesta
que incluya a cada ser vivo,
y encontramos un motivo
para emprender esa gesta.

¿Y entonces a dónde vamos?, 
preguntará quien me lea;
pues a ganar la pelea
en este mundo tan loco,
y a armar un buen zaperoco.
La mujer con desparpajo
pide, aunque se arme el relajo,
derechos sin restricciones
e igualdad de condiciones;
no es mucho pedir, carajo.

Si escribí esto alguna vez
sin duda hay que repetirlo
y hasta el cansancio decirlo:
solo cuenten hasta diez
y aún con la vida al revés,
defiendan sus ideales
con conceptos racionales.
Aférrense a sus cariños
como los pequeños niños
con sus ideas geniales.

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