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EL CONFIDENTE

EL CONFIDENTE
Ana Bejarano Ricaurte
Los Danieles

EL CONFIDENTE

Hace una semana celebramos el día mundial de la libertad de prensa. Un 3 de mayo para recordar la historia de Roberto y su pueblo chiquito, y todos los otros pueblos chiquitos llenos de periodistas improbables que hacen periodismo inevitable. El Confidente de Yarumal es otro ejemplo de ese ejercicio solitario y corajudo del oficio, como el que escarbó con las uñas Mateo Pérez Rueda, su fundador y director, en las montañas de la cordillera central de ese municipio norantioqueño. 

Desde su fundación en 2022, tejió un cubrimiento con distintas secciones: opinión, política, judiciales, deportes, Yarumal, empresas, exclusivos, arte e investigación. A finales del año pasado, estrenó una sección de publicidad, en la que anunciaban negocios locales con la intención de sustentar un poco de lo que el denominaba “periodismo gratis” para sus coterráneos. 

Se dedicó a vigilar a cualquiera que ejerciera la cosa pública y era también una alarma fiel y oportuna de accidentes, balaceras, desapariciones y todo tipo de sucesos relevantes para la vida de la gente. Llevó el registro de las obras adelantadas, robadas y pendientes en Yarumal y pueblos aledaños. 

El Confidente era un medio en favor de Ucrania y su resistencia a la invasión rusa. Se ocupó también de desmontar noticias falsas y denunciar el “régimen propagandístico” de una y otra administración. Mapeó las elecciones regionales e hizo veeduría de las votaciones y campañas. 

Sirvió también de obituario de figuras locales importantes; impulsó la búsqueda de chicas desaparecidas y la educación sobre las violencias basadas en género. Siguió a la vida cultural de la ciudad, registró la escena artística y visibilizó bandas de distintos géneros. Cubrió los partidos intercolegiales y eventos comunitarios de la ciudad. Les avisó a los yarumaleños sobre campañas educativas, de vacunación y procesos licitatorios.

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Tomado de: Instagram

En materia deportiva desplegó con elegancia su sesgo por el Deportivo Independiente Medellín y su especial desprecio por Millonarios. Acompañó sus investigaciones y análisis con caricaturas, fotos, videos e infografías que arrojaron luz sobre sus palabras. 

El Confidente es todo lo que siempre debe ser el periodismo, pero en especial en los lugares en donde no muchos más se atreven a ejercerlo. Mateo era también estudiante de politología de la Universidad Nacional de Medellín, pero se arrojó a su oficio con resiliencia, a pesar de no contar con los recursos, el apoyo o la protección necesaria para hacerlo. Y qué buen periodismo hizo. 

En días pasados, desapareció mientras buscaba una entrevista en Briceño para entender mejor la demencial situación de seguridad que embargó a su región. Un lugar ¾como otros en Colombia¾ que permanece sitiado por grupos armados al margen de la ley, disfrazados de liberadores del pueblo para traficar drogas, lavar plata, intoxicarlo todo con minería ilegal, participar en tráfico y secuestro de personas. 

El fotorreportero Jesús Abad Colorado y el periodista de investigación Sergio Mesa impulsaron esfuerzos en terreno y ante entidades para evitar que los grupos que controlan ese territorio desaparecieran el cuerpo de su joven colega. Tras el peligroso periplo, entregaron a su familia el morral de Mateo y su casco. “Por acá usar casco es peligroso”, me dijo Chucho. Mesa le pidió públicamente al presidente de la República suspender “cualquier negociación con el Estado Mayor Central – Calarcá (Frente 36 y 5)” para “recuperar a Briceño del secuestro al que está sometido por la criminalidad”. 

Según el periodista Ignacio Gómez, director de Noticias Uno y uno de los fundadores de la Fundación para la Libertad de Prensa, desde 1978, año en que se inauguró el registro, no se conocía un asesinato de un periodista precedido de tortura, como hicieron con Mateo. Para Gómez, el caso es comparable con el de la admirable Jineth Bedoya, con la feliz diferencia de que aún contamos con Jineth. 

Colombia es uno de los países más letales del mundo para ejercer el periodismo. Esta semana volvimos a comprobarlo. Los discursos estigmatizantes en contra de la prensa desde todos los sectores políticos legitiman la violencia física en su contra. Las palabras importan. Es posible hacer crítica sin deslegitimar a todo un oficio. Eso, sumado a un caos de orden público que el presidente y su candidato (además puntero) se niegan a reconocer, pronostican un tenebroso mapa de navegación para el periodismo en Colombia. 

Y es relevante tener una conversación sincera sobre el orden público, no porque sea un punto de sevicia argumentativa en contra del gobierno y su proyecto, ni porque le quieran sacar a su candidato “declaraciones en contra de la paz”, sino porque están asesinando periodistas, defensores de derechos humanos y líderes sociales. Que estas muertes hayan ocurrido antes ¾y siempre¾ no quiere decir que esté vedado hablar sobre el evidente deterioro de la seguridad en Colombia. Como tampoco lo está increpar a los responsables de una política de paz fracasada ante los ojos de todo el país. 

Preguntar y cuestionar por las circunstancias estructurales y particulares que permitieron el asesinato de Mateo, no es hacer política. Es lo mínimo que debemos exigir ante semejante crimen contra un muchacho a punto de cumplir 25 años. 

La última investigación de El Confidente destapó la historia de la “casa abandonada de la calle 19”. Una pieza construida con todas las fuentes oficiales y relevantes; capaz de explicar de manera simple y fundada las intricadas dinámicas de la burocracia administrativa a nivel local, sobre las cuales descansan ruinas de casas, como las de la calle 19 en Yarumal.

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Publicación del 19 de abril de 2026. Fue la última en las páginas de Instagram y Facebook desde donde se difundía El Confidente de Yarumal. 

Cuánta falta harás en tu pueblo chiquito y en toda Colombia, Mateo. 

*Paz también en la tumba del exvicepresidente Germán Vargas Lleras, papá de Clemencia, abuelo de Agustín.

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