
Dos meses antes de las elecciones de Congreso, y cuatro antes de la elección presidencial, Armando Benedetti estrenó el que sería uno de sus más importantes centros de operaciones para ese año: un apartamento en el octavo piso de un edificio ubicado a dos cuadras del Centro Andino.
El 13 de enero de 2022, para ser exactos, Benedetti hizo _check_-in en el apartamento 801 del edificio 80/10 Urban Living, ubicado en la Carrera 10 No. 80-36, del barrio La Cabrera en Bogotá. Urban Living ofrece alojamiento para estancias cortas para ejecutivos de alto nivel, que vienen de otros países a pasar pocas semanas o meses en Bogotá.

Imagen de la torre 80/10 Urban Living.
Para ese entonces, Benedetti ya se había convertido en la mano derecha indiscutible del candidato Gustavo Petro. Tanto así, que el 12 de marzo de ese año escribió en sus redes sociales: “Después de 51 plazas públicas totalmente llenas y de recorrer gran parte del país este año con Gustavo Petro, estamos terminando la primera etapa de esta carrera por el verdadero cambio.”
Foto publicada por Benedetti en Instagram el 12 de marzo de 2022..
Benedetti tomó el apartamento inicialmente por un mes, pero fue renovando su estancia durante diez meses más, con algunas interrupciones cortas, hasta el 11 de febrero de 2023, a pesar de haber sido nombrado como embajador de Colombia en Venezuela desde agosto de 2022. En total, pagó 301 días de alquiler por el apartamento.
El precio pactado fue de 289 dólares diarios, equivalentes a 1,156,000 pesos (calculando la TRM a 4,000 pesos por dólar). Esto significa que Benedetti debió pagar 86,989 dólares equivalentes a 347,956,000 pesos.

Imagen de uno de los apartamentos ofrecidos por Urban Living 80/10.
Lo anterior no sería raro, si a Benedetti se le conociera una carrera u oficio propio capaz de generar ese ingreso. O si sus propiedades, incluyendo un apartamento en Bogotá y la mansión de Puerto Colombia (que compró con parte de los 3.600 millones que le dio Euclides Torres), no hubiesen entrado ya por esos días en un proceso de extinción de dominio. O si no le hubiera dicho a la Corte Suprema de Justicia en 2021 que estaba quebrado.
Benedetti convirtió a la torre 80/10 en un verdadero cuartel de operaciones, hospedando y reuniéndose allí con personalidades de todo tipo, de la vida política y empresarial, e incluso medios de comunicación, durante y con posterioridad a la victoria de Petro del 19 de junio de 2022. Benedetti incluso publicó en redes una foto que lo muestra dando una entrevista en la terraza de su apartamento, un día después de la segunda vuelta.
Foto publicada en Instagram por Armando Benedetti el 20 de junio de 2022 desde el edificio Urban Living 80/10.
También atendió ahí a Maria Jimena Duzán por esos días, en el marco de una conversación que la periodista tuvo con él y con otros miembros del equipo de campaña, que dio origen a un artículo publicado por El País. (ver acá)

Foto de 21 de abril de 2022 publicada por El País, en la que aparecen varios líderes destacados de la campaña de Gustavo Petro.
Docenas de facturas de venta emitidas por Urban Living 80/10 entre 2022 y 2023, evidencian los gastos en los que incurrió Benedetti durante el periodo descrito y su forma de pago. La gran mayoría de cargos fueron pagados por Benedetti en efectivo. Pero otros, fueron cancelados por Carlos Alberto Dada Barguil, amigo cercano del ministro y ex esposo de Angela Benedetti, su hermana.
Armando Benedetti y Carlos Dada en publicación de 23 de julio de 2023.
Dada Barguil fue el pagador de al menos tres facturas, de veinte millones de pesos cada una, identificadas con las nomenclaturas UL1630, UL1631 y UL1632. Los sesenta millones fueron pagados en cash. Pero otras facturas dan cuenta de otro tipo de gastos: consumos de alimentos y licores, uso de salas de juntas y alquiler de otras suites para hospedaje de invitados y para uso diario. Los cargos no son menores.
En junio de 2022, Benedetti reservó los apartamentos 402, 902 y 302, por cerca de diez millones de pesos. En julio, reservó los apartamentos 601 y 702, por diez millones adicionales. De nuevo, pagó todo en efectivo. En otros momentos, también alquiló el apartamento 1102, más grande y costoso que los otros. Pero hay muchos más gastos, que deberán ser rastreados por las autoridades, y que podrían guardar relación con actividades de coordinación de la campaña presidencial.
Al menos dos pistas pueden ayudar a comprender el alcance de la relación de los gastos de Benedetti en Urban Living con la campaña presidencial. La primera es una declaración de Benedetti a Semana, que pasó desapercibida, emitida por la época de la campaña presidencial de 2022. En ella, dijo que Gustavo Petro despachaba, en muchos casos, desde un hotel en la 81 con Décima, en Bogotá. Evidentemente, se refería a la torre Urban Living, cuyos gastos cubría el actual ministro con plata en efectivo. (ver acá)
La segunda pista nos la da un video de campaña en el que aparece la célebre Marelbys Meza, a quien tiempo después la casa militar de la Presidencia sometería a realizar pruebas de polígrafo. (ver acá) En el video, se ve a Gustavo Petro dirigiéndose a los colombianos, en especial a las madres, diciendo que les habla “con la serenidad que da la honestidad”. Marelbys es una de las madres que escucha, al otro lado del teléfono. El lugar desde el que Petro envía el mensaje, es el apartamento 801 de Urban Living 80/10. Y el lugar desde el que Marelbys lo recibe, también.

Imágenes del candidato Gustavo Petro y de Marelbys Meza en la sala del apartamento 801 de 80/10 Urban Living.
Es importante recordar en este punto, que de conformidad con la ley, todos los gastos de campaña deben ser reportados oportunamente ante las autoridades competentes y en el portal de Cuentas Claras, administrado por el Consejo Nacional Electoral. Sin embargo, tras revisar los formularios de ingresos y gastos de campaña, y en particular el Anexo 1.9.A., que detalla los egresos y beneficiarios de cada pago, ninguno aparece asociado a los gastos de la operación de la campaña desde el edificio de La Cabrera.
La omisión de reporte de gastos de campaña puede constituir un delito de falsedad documental. Asimismo, si los recursos que dejaron de declararse, sumados a los efectivamente declarados, superan los límites de gastos fijados por la autoridad electoral, el gerente de la campaña y el candidato podrían estar incursos en el delito tipificado por el Artículo 396 B del Código Penal, que sanciona la violación de los topes o límites de gastos en las campañas electorales con pena de prisión de 4 a 8 años.
Los inverosímiles gastos de Benedetti —un hombre que ante la Corte dijo estar quebrado y que, sin embargo, parece moverse por Colombia como un magnate del efectivo— ya no admiten interpretaciones benévolas. Colombia necesita saber de dónde salió cada peso, quién puso la plata y qué obtuvo a cambio. Después de todo, la “serenidad de la honestidad” del presidente y su ministro “estrella”, están a prueba.
p.s. El viernes pasado puse en conocimiento de la Fiscal General de la Nación todos los hechos descritos en esta columna a través de una denuncia formal que envié a su correo electrónico. Sigo esperando el “acuso de recibo”.
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