
Este ha sido un país de reinas. Era normal escuchar respuestas poco inteligentes de mujeres con cuerpos 90-60-90, envueltos en vestidos de lentejuelas y canutillos. En sus frases solían incluir a Gandhi y a la cada vez más utópica paz mundial. Alguna reina incluso llegó a emparejar a la madre Teresa de Calcuta con el papa Juan Pablo II en caso de tener que elegir a un par de personas para reproducir al género humano.
Las reinas nos han dado material invaluable. Cuando le preguntaron a una candidata si pudiera cambiar algo en el mundo, qué sería, ella contestó que “cambiaría la hora, para que no fuera tan tarde”. Otra demostró su fluidez al hablar inglés afirmando: “I loving Cartagening _Hilton_”. Y cuando a otra reina le preguntaron qué opinaba de los matrimonios entre personas del mismo sexo, ella respondió de manera políticamente correcta que estaba de acuerdo con aquello de “mujer con mujer, hombre con hombre, viceversa y todo lo contrario”. Una absoluta delicia.
Llegamos a pensar que nada podía superar a una reina dando una respuesta absurda. Pero hace poco pasamos de respuestas absurdas a preguntas criminales.
La señorita Antioquia 2025 le preguntó a dos aspirantes a la presidencia de Colombia a quién le dispararían, si estuvieran en medio del desierto con una pistola y una sola bala: ¿al presidente Petro o a Daniel Quintero, candidato de la izquierda?
La polémica estalló. La reina tuvo que renunciar a su candidatura; el Reinado Nacional de la Belleza prohíbe hablar de “política”.
Pero no se sabe exactamente desde cuándo hablar de política equivale a imaginar un asesinato. Según la exreina, “apasionada por la política”, su intención era contribuir al debate democrático, como explicó en varias entrevistas.
Renunció a la corona de su departamento. Al fin y al cabo, dijo, nunca le interesó el reinado porque es abogada. Algunos medios que la han investigado no encuentran su matrícula profesional. Tal vez por eso esta “experta en leyes” no acepta que su pregunta —la del desierto y la bala— es una incitación a la violencia. Por eso Daniel Quintero la ha demandado: ha visto vulnerados sus derechos a la vida y la integridad.
Ella dice que no pedirá disculpas y se defiende afirmando que en Colombia no se puede ser bella e inteligente.
¿Es bella e inteligente la exseñorita Antioquia 2025?
Creo que belleza e inteligencia pueden ser sinónimos. Y si no lo son, al menos es cierto que nada hace más bella a una persona que su inteligencia.
Y cuando hablo de inteligencia no hablo de acumular títulos, conocimientos, datos o citas. La inteligencia va mucho más allá: implica razonar, comprender ideas complejas y aplicarlas, aprender de la experiencia, adaptarse, resolver problemas con lógica o creatividad, y gestionar las emociones propias tanto como las ajenas.
En la pregunta de esta reina no hay lógica, ni comprensión del peso de la violencia, ni empatía. Tal vez creyó que era graciosa al decir que “al menos un _cachazo_” debería recibir el presidente Petro. Tal vez pensó que su pregunta (“¿Bala para Petro o bala para Daniel Quintero?”) contenía un trasfondo “político”. Como dijo Voltaire: “Juzga a un hombre por sus preguntas más que por sus respuestas”. Y en la pregunta de la exreina, en su planteamiento, y en su promoción de la violencia, no hay ni belleza ni inteligencia.
La exreina en cuestión tiene una bella figura. Pero aún le queda un largo camino para convertirse en una bella persona.
Lo bueno es que es joven. Tiene tiempo: tiempo para cultivar su espíritu, para fortalecer su empatía, para estudiar y digerir lo que estudie.
Tiempo para revisar sus palabras, reconocer sus errores y rectificarlos.
Tiempo para callar y pensar. Porque, como dijo Simone Weil, “la inteligencia solo crece en el silencio y la atención”.
La inteligencia también se entrena, como los músculos en el gimnasio. Y cuando la entrene —con disciplina, dedicación y humildad—, quizás esta exreina llegue a ser una mujer realmente bella. De ese tipo de belleza que no certifica ningún reinado.
O tal vez la ingenua soy yo. Porque ella, que dice nunca haber querido ser reina, ha conseguido lo que realmente buscaba: polémica, atención, entrevistas, seguidores.La nueva versión de una corona. El reino de los likes. Likes preocupantes. Porque indican que hay tantísima gente pensando que dar bala es sinónimo de inteligencia, y que eliminando a algunas personas Colombia podría ser el bello reino de la derecha.
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