Ir al contenido principal
Camilo A. Enciso V.
Puntos de vista

El contrato del ave fénix

El pasado 23 de octubre, la empresa Ave Fénix Entretenimiento S.A.S., cuyo representante legal es el empresario Ricardo Leyva Páez, suscribió un contrato por 7.968 millones de pesos con RTVC, para organizar un evento cultural en el marco de la Cumbre de la CELAC, que tendrá lugar entre el 8 y 10 de noviembre, en Santa Marta.

El contrato fue otorgado a dedo, sin licitación ni invitación a otros posibles oferentes, como si Ave Fénix fuese la única empresa capaz de organizar un evento de esas características. Los estudios previos del contrato gozan de características que cualquier observador imparcial podría identificar como una típica situación de direccionamiento de contrato. (ver acá)

RTCV  1
Pantallazo de los estudios previos del contrato. RTVC-CPS-2637-2025 de 23 de octubre de 2025

Según el numeral 9.3. de los estudios previos, que describen el perfil requerido, “la persona a contratar deberá contar con los derechos sobre los artistas requeridos por RTVC, esto es, 1. Kany García, 2. Jerry Rivera, 3. La Mosca, 4. Sergio Vargas, 5. Peter Manjarrés, 6. Herencia de Timbiquí, 7. Billo´s Caracas Boys y 8. Karen Lizarazo”. No explica por qué razón es necesario contratar obligatoriamente a esos artistas y no a otros. La única ofrecida es que debe contratarse con esos artistas porque esos son los presentados por Ave Fénix. Olímpica forma de ‘argumentar’.

RTVC2
Numeral 9.3. de los estudios previos, que presentan el perfil requerido para la empresa a contratar.

De otra parte, en el capítulo 10.2. de los estudios previos, correspondiente al análisis de la propuesta, se muestra una tabla que compara la oferta presentada por Ave Fénix para la organización del concierto, con los costos de uno del 8 de junio de este mismo año, ejecutado en la plaza de Bolívar por otro contratista, que costó menos de la mitad que lo propuesto por Ave Fénix. Aún así, sin justificación alguna, RTVC decidió seguir adelante y contratar a la empresa de Leyva.

RTVC3
Numeral 10.2. de los estudios previos, que presentan el “análisis” de la propuesta.

Considerando que en el portal de contratos estatales de Colombia (el SECOP) no hay evidencia de que Ave Fénix hubiese suscrito antes contratos con el Gobierno nacional, es justo preguntarse cómo llegó RTVC a invitar a esa empresa y por qué no invitó a otras a participar. ¿Será que un funcionario de RTVC se limitó a hacer una búsqueda en Google con las palabras ‘organización’ y ‘conciertos’ y así concluyó que Ave Fénix era la única empresa que debía invitarse a cotizar?

Algunos hechos de los que hablé la semana pasada en mi columna en CAMBIO (ver ‘La mansión del cambio’, acá), sugieren una explicación alterna.

Hace dos meses, Leyva y Armando Benedetti (el ministro que en lugar de ayudar a superar los graves problemas de orden público y desmadre político-administrativo que vive Colombia, se dedica a grabar videos con Hello-Kitty para ridiculizar a sus adversarios políticos), llegaron a un acuerdo por el cual Leyva le cedió un contrato de arriendo (lease) sobre una mansión de 700 metros cuadrados ubicada en Lagos de Caujaral, que hasta 2011 había sido propiedad de Alex Saab.

Según cálculos conservadores, el precio de la casa puede rondar los 4.000 millones de pesos. Pero revisando el precio de otras casas aledañas, de metraje y arquitectura similar, podría superar los 12.000, tal como me confirmaron varios expertos en finca raíz de la región.

Le pregunté a Scotiabank-Colpatria (el banco dueño de la mansión), a Benedetti y a Leyva por el alcance del negocio. El banco dijo que “Scotiabank no hará comentarios sobre este asunto”, Benedetti no me respondió, y Leyva dijo cosas contradictorias, pero admitió haberle cedido el contrato a Benedetti y no haber ejercido la opción de compra de la vivienda.

De lo dicho por Leyva es lógico deducir que tenía un leasing habitacional sobre la propiedad. Un lease de ese tipo le permite a una persona pagar cuotas mensuales durante cierto tiempo, como en un arriendo normal, hasta llegar a un punto en el que puede ejercer una opción de compra para quedarse con la propiedad de forma definitiva, pagando una suma final. Así, en condiciones normales, la cesión del lease tendría que haber generado el pago de una suma importante de Benedetti a Leyva. Claro, salvo que Leyva hubiese renunciado al capital aportado a lo largo de varios años, regalándoselo a Benedetti.

Eso no sería extraño, toda vez que Benedetti parece poseer una extraña habilidad para lograr favores inmensos, que involucran bienes inmuebles de lujo o préstamos o regalos de sumas millonarias por parte de contratistas y empresarios poderosos. No olvidemos, por ejemplo, que tiene una deuda de 3.600 millones de pesos con Euclides Torres (que puso a nombre de su esposa para no declararla), sin haberle pagado un centavo. Es razonable preguntarse a cuenta y a cambio de qué.

La semana pasada presenté pruebas que muestran que Leyva ocupaba la mansión de Caujaral al menos desde 2021. Si Leyva pagó desde ese entonces cuotas mensuales sobre la mansión, abonando el capital necesario para ejercer la opción de compra, tendría acumulado un saldo a su favor de varios cientos de millones de pesos, quizás miles, para mediados de 2025. ¿Benedetti le pagó algo a Leyva para subrogarse en su posición contractual? ¿Lo hizo en efectivo? ¿Con una transferencia? ¿Con otro préstamo de algún amigo generoso?

Un detalle adicional exige nuestra atención: una carta de abril de 2025 de RTVC dirigida al Ministerio del Interior comprueba que, poco después de la llegada del ministro Benedetti a esa cartera, su entidad le pidió a RTVC conceptuar sobre la posibilidad de suscribir un convenio interadministrativo para trasladarle 88.000 millones de pesos que estarían destinados a la organización de eventos, los cuales podrían ser ejecutados valiéndose del régimen de contratación especial de esa entidad.

RTVC4
Fragmento de la carta de 9 de abril de 2025 de RTVC al Ministerio del Interior.

¿Una casualidad más, entre las muchas que rondan últimamente la vida del ministro?

Teniendo en cuenta que Leyva y Benedetti participaron de un negocio sobre una mansión sobre el cual no han querido dar explicaciones, y que poco después la empresa de Leyva, Ave Fénix Entretenimiento S.A.S. recibió un contrato a dedo por casi 8.000 millones de pesos de una entidad a la cual el Ministerio del Interior le había transferido recursos, el país tiene el derecho —y el deber— de pedir explicaciones.

Finalización del artículo

Comentar este artículo

Aún no hay comentarios

Artículo de libre acceso

Libre

Compartir artículo en redes sociales