
Desde hace 1.251 días, Claudia Yepes Upegui pide a diario en las redes ayuda para encontrar a su hijo Andrés Camilo. Su súplica es muy angustiante, pide misericordia para ella y las demás familias que viven ese infierno de incertidumbre en el que sin embargo no pierden la esperanza de que sus seres queridos aparezcan con vida o al menos poder saber cómo perdieron sus vidas y darles sepultura acorde con sus creencias.
Según la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UPDB), en Colombia hay 132.877 personas cuyo paradero se desconoce. El solo año pasado, esa cantidad superó las 5.000 personas. Esta Navidad no será feliz para los cientos de miles de familiares y amigos de los desaparecidos. Y el Año Nuevo será simplemente un reinicio de la ilusión de que suceda el milagro que llevan esperando por años, incluso décadas.
La UPDB hace un gran esfuerzo para resolver estos muy tristes casos. Tiene planes específicos en 92 regiones y un equipo muy comprometido con la noble causa. Pero para una tarea tan difícil y de gran magnitud, debería tener un mayor presupuesto, mejor tecnología para el rastreo inteligente, y más gente colaborando en esas búsquedas.
Hago un llamado a todos los usuarios de las redes sociales para que cada vez que veamos mensajes solicitando información sobre una persona desaparecida, le demos like o retweet para ayudar a localizarla. Son bastantes los casos en los que este uso humanitario de las poderosas redes ha servido. Y ojalá se unan a esta tarea solidaria la televisión y la radio –a nivel nacional y regional. No solo para casos específicos que por su naturaleza llaman más la atención, sino en el mayor número de casos posibles. Porque todas las desapariciones deberían ser igual de importantes, todas son crueles tragedias para sus seres queridos.
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Lo que suceda el año entrante en materia política en Colombia definirá el futuro de nuestros próximos 25 años. En esta época en la que todos estamos pensando en buenos propósitos para el 2026, les sugiero incluir el de pensar muy bien su voto. Los invito a no dejarse seducir por los cantos de sirena de los populistas –que hay en todo el espectro ideológico– y escoger un presidente y unos congresistas que sean íntegros, serenos, dispuestos al diálogo y la concertación, con carácter para tomar muchas medidas que serán dolorosas pero indispensables para superar la crisis fiscal, de salud, energética y en especial en materia de seguridad.
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