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Mauricio Rodríguez Múnera

Tres recomendaciones empresariales para el 26

Estuve en Bucaramanga la semana pasada invitado al foro Invest in Santander –iniciativa liderada por Viviana Velasco, en la que participaron representantes de los cuatro sectores claves para impulsar la competitividad (según el famoso profesor Michael Porter): sector público, sector privado, academia y medios de comunicación.

Me pidieron hablar del panorama mundial y de Colombia en el 2026, y sobre cuáles deben ser las habilidades más importantes de un líder empresarial en ese entorno. 

Me voy a referir a la segunda pregunta, resumiendo antes la respuesta al primer interrogante: el entorno seguirá siendo incierto, volátil y complejo. Para navegar en esas aguas turbulentas creo que hay que ser particularmente hábil en la aplicación de estas tres capacidades del buen líder: 

Análisis del entorno. Son cinco las áreas temáticas que se deben estudiar para identificar sus tendencias –vientos a favor y en contra: la economía, lo social, la política, lo cultural y la tecnología. No se trata de predecir el futuro, eso nadie lo puede hacer. Pero sí se pueden crear cuatro escenarios posibles –optimista, realista, pesimista y de crisis– para los cuales cada empresa debe diseñar planes de contingencia. Doy algunos ejemplos de preguntas que hay que plantearse para crear dichos escenarios y elaborar acciones concretas que se tendrían que ejecutar: ¿qué hacer si el dólar se dispara a 5.000 pesos? ¿si hay un cambio de gobierno en Venezuela y se abren oportunidades de inversión? ¿si Trump impone aranceles altos a las exportaciones colombianas? 

Creatividad. Las soluciones que le estamos dando a la mayoría de los problemas actuales son ineficaces o, en el mejor de los casos, insuficientes. Entonces es indispensable innovar, y la fuente para poder hacerlo es la creatividad. ¿Cómo se alimenta dicha creatividad? Expertos como Edward de Bono, Roger Von Oech y Michael Gelb ofrecen caminos diversos, pero coinciden en una gran recomendación: hay que “escaparse de la cárcel de la rutina”. Como bien sostuvo Einstein, no podemos esperar resultados diferentes con los mismos métodos. Por lo tanto, en la cultura organizacional de las empresas se debe fomentar el pensar distinto, el atreverse a experimentar, el tomar riesgos calculados. 

Trabajo en equipo. En muchas empresas no hay reales equipos de trabajo sino simples grupos de trabajo. ¿Cuál es la diferencia? Un grupo de trabajo es un colectivo en el que hombres y mujeres hacen sus tareas y su resultado global es la sumatoria de las contribuciones individuales. En un equipo de trabajo los integrantes también cumplen con sus responsabilidades personales, pero además cooperan con sus compañeros – colaboran para que ellos y ellas también puedan alcanzar sus objetivos. Los mejores líderes son aquellos que logran transformar su grupo de subalternos en un verdadero equipo.

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