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Mauricio Rodríguez Múnera
Puntos de vista

¿Por qué Peñalosa?

Conozco muy bien a Enrique Peñalosa desde hace 40 años. En estas cuatro décadas de amistad y trabajo conjunto en favor de Bogotá y del resto de Colombia, en diversos frentes, he acumulado muy buenas razones por las que considero que sería un gran presidente -el que necesitamos para enfrentar con éxito los enormes desafíos de los próximos años. Resumo esos motivos así:

* Integridad. En un país agobiado por la epidemia de la corrupción, es indispensable que sobre la honestidad del primer mandatario no exista ni la más mínima sombra de duda. A lo largo de su extensa vida pública, administrando billones de pesos, decenas de miles de cargos y decisiones trascendentales, no hay un solo lunar -ni en su conducta ni en la de alguno de sus colaboradores. Por el contrario, Peñalosa ha dado numerosas batallas contra los corruptos, que le han acarreado toda clase de calumnias, mentiras y amenazas.

* Capacidad ejecutiva. Los mejores líderes son aquellos que tienen grandes sueños, pero además la habilidad de convertir esas visiones ambiciosas en realidad. La lista de logros tangibles de Peñalosa es larga e importante: Transmilenio, el Metro, cuatro megabibliotecas, cinco Centros Felicidad, más de mil parques, medio millar de kilómetros de ciclorrutas, 71 colegios nuevos, seis hospitales (3 nuevos y el resto reconstruidos), 40 Centros de Atención Prioritaria en Salud, el Metrocable (rediseñado y montado en su segunda administración), 19 grandes jardines infantiles, legalización de 109 barrios, y otras obras cuyos principales beneficiarios han sido los ciudadanos menos favorecidos.

* Armador de equipos de alto desempeño. Un factor clave que explica el éxito de Peñalosa en muchos frentes ha sido su meticulosa selección de excelentes profesionales y personas sin tacha alguna, que bajo su inspiradora guía y con su constante apoyo y su énfasis en la colaboración entre todos, pudieron alcanzar metas que parecían imposibles.

* Carácter. Los retos que tendrá que encarar el próximo gobierno en materia de seguridad y de finanzas públicas son los más complejos de las últimas décadas. El presidente y su consejo de ministros tendrán que tomar decisiones drásticas (siempre dentro del marco de la ley) que serán impopulares en el corto plazo pero benéficas a mediano y largo plazo. Para ello, se va a requerir coraje, audacia y perseverancia.

* Compromiso con la igualdad. La gran obsesión de Peñalosa ha sido, es y será la igualdad (recomiendo leer su Libro Ciudad, Igualdad, Felicidad). Todo lo que ha hecho gira alrededor de ese propósito superior. Mientras otros hablan y hablan del tema, él y su equipo hacen y hacen.

* Implementación del Acuerdo de Paz. Peñalosa votó en favor del Acuerdo con las Farc, y honraría los compromisos de Estado adquiridos en esa negociación. Esto ayudaría mucho a las regiones hoy duramente golpeadas por la ausencia o debilidad del Estado y la creciente presencia de bandas criminales.
Por último, vale la pena recordar que Peñalosa -en su segunda administración- sucedió a Petro en la Alcaldía. Recibió un desastre, lo corrigió y le dio un vigoroso nuevo impulso a Bogotá. Igual ocurriría, a nivel nacional, si reemplaza a Petro.

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