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Mauricio Rodríguez Múnera

Nabusimake

Cumplí un sueño que tenía desde joven: conocer Nabusimake, capital espiritual del pueblo Arhuaco. Situada en el costado sur de la Sierra Nevada de Santa Marta, esta “tierra donde nació el sol” es uno de los lugares más bellos que he conocido en mi vida. No solo por su hermosura natural (ver mis fotos en Instagram @ojoalabelleza), sino en especial por el corazón y el alma de su gente.

No me limité a gozar sus paisajes y la calidez de su gente; aproveché para aprender de su visión sobre el liderazgo (asunto del cual soy profesor universitario desde el 2014). Tuve el privilegio de conversar durante varias horas con los Mamos (los sabios líderes de la comunidad) y las autoridades, gracias a la gestión del exministro Juan Mayr —quien desde joven los ha ayudado mucho, de diversas formas. 

Estas son algunas de las reflexiones de nuestros hermanos mayores (ellos nos consideran sus hermanos menores —no de manera despectiva— porque aún nos falta mucho por entender):

* La misión principal de los líderes es proteger a la naturaleza, fuente de la vida, y conservar la armonía (paz, respeto, solidaridad) entre todos los integrantes de su etnia. 

* La forma de cumplir esa misión es honrando a diario el legado de sus antepasados mediante comportamientos cuyos objetivos son cuidar con gran amor el entorno natural y cultivar las buenas relaciones entre su gente. 

* El constante diálogo —sincero, pero siempre respetuoso y constructivo— es el instrumento clave de su convivencia. Los problemas se solucionan conversando (cosa que no entienden muchas personas no indígenas que insisten en imponer sus puntos de vista sin abrir su mente a otras ideas). 

* Su mayor preocupación actual es la destrucción del medio ambiente. Con toda razón, están alarmados por las múltiples evidencias que se registran a diario en el mundo entero. Y les sorprende que todavía las sociedades modernas poco o nada hacen al respecto. Esta frase de uno de los Mamos refleja muy bien su pensamiento al respecto: “la naturaleza puede vivir perfectamente sin necesidad de los seres humanos, y en cambio nosotros no podemos existir sin ella”. 

* La fuente de su espiritualidad viene de reconocerse como simples partes temporales de la gran magia que son la vida y el universo. Todos sus creencias, mitos y ritos se basan en esa verdad esencial.     

Duni —'gracias', en su lengua— a estos grandes maestros por lo que son, lo que hacen, lo que piensan y lo que sienten. Ojalá sigamos aprendiendo sus valiosas lecciones.

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