
Siendo realistas, para quienes pensamos que el centro ideológico es lo que más le conviene al país, los resultados del domingo no son una buena noticia. Es improbable que el próximo presidente sea de la línea de la ‘Tercera Vía’ —Economía de mercado hasta donde sea posible, Estado hasta donde sea necesario.
Sin embargo, hay algo positivo para las ideas de centro en el panorama electoral. Los candidatos más opcionados —Cepeda, Valencia y De La Espriella— tendrán que moderar sus propuestas radicales y hacer alianzas con los demás candidatos, para poder ganar las elecciones. Eso es bueno para Colombia porque nos aleja de posiciones extremas —nocivas ambas, tanto de la derecha como de la izquierda.
¿Qué deberían hacer estos tres aspirantes para conquistar los votos claves de quienes somos de centro (que no es un grupo homogéneo, porque hay tendencias de unos hacia la izquierda y de otros a la derecha)?
A De La Espriella creo que no le queda más alternativa que salir de su esquina radical para atraer a algunos votantes de la centroderecha a quienes Valencia no los convence del todo. Pero es imposible para él conseguir votos más allá —del centro del medio o del centro de izquierda.
Valencia debería ‘desuribizarse’ un poco para mostrarse menos dependiente del expresidente —quien genera muchas resistencias fuera de la derecha. Tiene que probar que no será simplemente la hija obediente del líder del Centro Democrático. Cometería un gran error si insiste en “hacer trizas” el Acuerdo de Paz; por el contrario, debería comprometerse a cumplir lo pactado. Y es indispensable que reconozca que Colombia tiene aún una enorme deuda social que hay que pagar, cuanto antes.
Cepeda tiene que despejar el fantasma del comunismo que preocupa a muchos del centro. Debe proyectarse más como un socialdemócrata. Y tiene que “despetrizarse” un poco porque muchos que no somos de izquierda ni de derecha pensamos que el actual mandatario ha gobernado mal. Está bien que plantee la necesidad de “radicalizar y profundizar la agenda social” (en sus propias palabras), porque esa es la esencia de su pensamiento, pero la forma en que vaya a disminuir la pobreza extrema y las desigualdades no puede ir en contra de la inversión, de los empresarios —de todos los tamaños, de la libertad y la estabilidad de la economía.
Las próximas semanas serán muy interesantes. Ver cómo se mueven las campañas será fascinante. Ojalá lo que hagan sea transparente, con ideas, con compromisos serios y que gane la moderación.
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Sin importar cuál sea nuestra preferencia política hay que registrar que las elecciones del 8 de marzo fueron satisfactorias para la democracia, se votó en paz y sin mayores inconvenientes.
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