
Las últimas encuestas que se conocerán antes de las elecciones al Congreso el próximo 8 de marzo confirman resultados que ya se venían marcando, pero también tienen algunas sorpresas que sin duda se han originado en lo que ha pasado con las 3 consultas presidenciales, las de los pedazos del centro izquierda y del centro y la de la derecha.
La foto de hoy muestra una primera vuelta presidencial fragmentada, ya no con más de 20 candidatos —muchos de ellos sin ninguna posibilidad—, sino entre solo seis candidatos con probabilidad de obtener votaciones significativas y eventualmente pasar a la segunda vuelta.
Lo que dicen las encuestas
No soy experto en estadística, pero según la opinión de los que sí saben las encuestas más confiables son las de Invamer, el Centro Nacional de Consultoría (CNC) y Guarumo. Las realizadas en las últimas semanas de febrero por estas tres firmas muestran resultados similares en muchos aspectos, aunque con diferencias en los guarismos concretos.
El primer hecho relevante es la subida de la aprobación del presidente Petro, que el año pasado rondaba alrededor del 35 por ciento y ahora casi la mitad de la población tiene una imagen positiva; inclusive en la muestra del CNC llega al 54 por ciento. Está funcionando la estrategia populista de subsidios, salario mínimo y contratos, junto con las equivocaciones de la oposición dedicada a criticar al presidente sin ofrecer alternativas creíbles.
Consecuencia directa de esta mayor aprobación es el crecimiento paulatino de la intención de voto por Iván Cepeda. El portal digital de La Silla Vacía hace un ejercicio cuidadoso de seguimiento al promedio de todas las encuestas y el crecimiento de Cepeda es significativo: de una preferencia del 21.6 por ciento en diciembre, sube a finales de enero hasta el 32.2 por ciento. En febrero, según el promedio de las tres encuestas, aumentó hasta el 34.8 por ciento.

El abogado candidato de la extrema derecha se mantiene en la segunda posición y hasta enero mostraba una tendencia al crecimiento, pasando del 12.9 por ciento al 22.9 por ciento. Sin embargo, en las últimas mediciones el promedio cae un poco, al 19.4 por ciento, tendencia que también está relacionada con el avance de Paloma Valencia, impulsada por su favorabilidad en la Gran Consulta de la centroderecha.
Porque otro hecho significativo es el repunte de las mujeres. En la medición de La Silla Vacía, Paloma Valencia subió del 1 por ciento al 5.9 por ciento y en el promedio de febrero al 7 por ciento, teniendo un máximo de 10 por ciento en la encuesta de Invamer. Por su parte, Claudia López pasa del 4.5 por ciento a un promedio de 7.5 por ciento, también con un máximo de 11.7 por ciento en la de Invamer. No hay duda de que este repunte se debe a la decisión de ambas de participar en consultas el 8 de marzo, y al hecho de que aparecen como claras ganadoras de las mismas.
Por la misma razón de la participación de las consultas, pero al contrario, se desploma Sergio Fajardo, quien del 8.9 por ciento bajó al 5 por ciento, e inclusive en la medición más optimista solo alcanza el 6.9 por ciento. Su equivocada decisión de no contribuir a la consolidación de un candidato único del centro participando en una consulta con Claudia y otros le está pasando la factura y no parece que tenga posibilidades de recuperación. El año pasado era muy alta la probabilidad que hubiera ganado esa consulta y así llegar hasta la segunda vuelta, pero ahora aparece por debajo de Claudia.
El resultado más sorpresivo de las últimas encuestas es el de la intención de voto en la encuesta del Frente por la Vida, que es la que quedó después de que la decisión inconsecuente del Consejo Nacional Electoral de no permitirle a Iván Cepeda participar en ella. Ahora se van a enfrentar Roy Barreras y Daniel Quintero y, contra todo pronóstico, Quintero gana sobrado.
En efecto, en las encuestas de Invamer y el CNC la intención de voto por Quintero triplica la de Roy, mientras que en otra también le gana, pero por una diferencia de solo 12 puntos. No hay explicación clara a este resultado, aunque se comenta el hecho cierto de que las encuestas no capturan el apoyo que han prometido a Roy las estructuras políticas que tienen listas fuertes al Congreso, especialmente en las regiones. De concretarse este apoyo, esta sería la gran pifia de todas las encuestas.
¡Únete y vencerás!
En algún momento se especuló que la primera vuelta sería una carrera entre tres competidores fuertes —de la derecha, del centro y de la izquierda— porque estas tres tendencias lograrían ponerse de acuerdo para presentar un solo candidato cada una. Hasta ahora no han sido posibles esos acuerdos y lo más probable es que cada tendencia presente dos candidatos, lo que hace más difíciles los pronósticos.
En el caso de la centroizquierda se presentarán Cepeda y el que gane la consulta entre Roy y Quintero. Por el hecho de haber participado en consultas, todos están obligados a seguir a la primera vuelta. No hay duda de que, en esta, la mayoría de los votos serán para Cepeda y que él pasará a segunda vuelta, pero la pregunta es cuántos votos alcanzará a tener su contrincante, porque si es un porcentaje significativo, Cepeda puede verse obligado a algún tipo de alianza o acuerdo programático.
En la derecha existe la división, porque si continúa el fortalecimiento de Paloma, ella podría restarle votos al abogado, de tal manera que sería posible que ninguno de los dos pasara a segunda vuelta. En ese evento, todo dependerá de la capacidad del expresidente Uribe de forzar una unión, que solo podría hacerse alrededor de Paloma, porque ella sí está obligada a presentarse a la primera vuelta, mientras que el abogado podría retirar su candidatura sin tener que pagar ninguna multa.
La situación en el centro con Claudia y Fajardo es similar porque los votos de los dos sumados permitirían pasar a segunda vuelta, pero, divididos, los dos están perdidos. Sin embargo, hay una gran diferencia con la derecha porque aquí no hay ningún personaje con capacidad de forzar la unión, que obligatoriamente tendría que ser alrededor de Claudia, porque, como Paloma o Roy, está obligada a presentarse en la primera vuelta so pena de una cuantiosa multa. Fajardo sí puede retirarse sin ninguna penalidad, porque todavía no se ha inscrito.
Según las encuestas, Fajardo está cayendo, a pesar de que en noviembre pasado ganaba o empataba con todos los posibles contrincantes de segunda vuelta. Pero hoy las mismas encuestas lo muestran perdiendo en todos los escenarios como consecuencia de su decisión de no estar en ninguna consulta.
Cuando Fajardo rechazó la participación en una consulta del centro, planteó que el mecanismo para escoger un solo candidato de ese sector debía ser una encuesta. Hoy, las encuestas muestran que Claudia tiene más votos que él, de manera que debía aceptar ese resultado. ¿Quién puede convencer a Fajardo de que para el país la mejor alternativa para no llegar a otras elecciones entre extremos es que acepte apoyar a Claudia en la primera vuelta?
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