
En el nacimiento de Red Más Noticias llegamos a un punto de reflexión inicial para darle sentido e identidad al proyecto: qué valor adicional podía ofrecer un medio en un ecosistema ya saturado de información. En los medios tradicionales asediados por crisis de credibilidad, las noticias estaban en todas partes, circulaban a toda velocidad y cada vez con menos contexto. Fue entonces cuando apareció una idea simple —casi obvia, pero escasamente aplicada—: Conocer las noticias es bueno; entenderlas es mejor.
Esa frase no era un eslogan. Era una toma de posición editorial, e implicaba algo más difícil que producir contenido: exigía interpretarlo. Ahí entró Mauricio Reina no como un analista más, sino como una figura que encarnaba justamente eso que tanto escasea: la capacidad de recoger la información dispersa, ordenarla y devolverla convertida con sentido.
Y hoy su libro Bonus Track —publicado por Editorial Planeta— parece una extensión natural de ese papel. No es un tratado sobre la vejez ni una reflexión nostálgica sobre el paso del tiempo. Es un testimonio activo, divertido, inteligente, provocador y honesto. Es la declaración contundente de alguien que llega a una etapa de la vida en la que buena parte de la sociedad supone que ya dijo lo que tenía que decir, justo cuando tiene más elementos para decirlo mejor.
Pero el libro no nace de una idea abstracta: es fruto de un amplio recorrido de reflexiones y creo que toma forma con una sacudida. Un infarto —no lejano en el tiempo— introduce una ruptura silenciosa pero definitiva: obliga a detenerse, a mirar hacia atrás y, sobre todo, a preguntarse qué hacer con el tiempo que queda. Esa experiencia, que en muchos casos conduce al repliegue, aquí se convierte en lo contrario: en un ejercicio de activo de lucidez.
A partir de ahí, el libro se construye en capas. Por un lado, los diálogos con su terapeuta, Ricardo Aponte, que funcionan como un hilo introspectivo profundo y divertido. Por otro, las conversaciones con su pareja, Patricia Morales, que le dan al relato una dimensión afectiva, y humana, con una devastadora lógica de lo cotidiano. Y atravesándolo todo, los recuerdos familiares, las memorias del colegio, la universidad, del trabajo, del cine y los afectos, que aparecen y reaparecen como puntos de anclaje de una reflexión más amplia sobre ese último tercio de la vida.
El resultado no es lineal. Va y viene. Se detiene. Se entretiene. Avanza. Y en ese movimiento construye algo mucho más interesante que una tesis académica o científica: queda escrita una pregunta abierta que nos toca a todos.
La paradoja que plantea es incómoda: vivimos más que nunca (desde que nació Reina, la esperanza de vida ha aumentado 20 años), pero seguimos organizando la vida como si no fuera así. Se alarga la expectativa de vida, pero en muchos aspectos no se redefine el lugar de quienes acumulan experiencia. Se celebra la longevidad como logro, pero se la entiende y se la administra como un problema. Y en ese tránsito, una cantidad enorme de talento —no solo productivo, sino interpretativo— puede quedar al margen.
Reina llama la atención sobre un tema clave: la psicología cognitiva ha intentado explicar esa diferencia distinguiendo entre dos tipos de inteligencia. La inteligencia fluida, asociada a la rapidez para resolver problemas nuevos y razonar en abstracto, que alcanza su punto más alto en etapas tempranas; y la inteligencia cristalizada, en cambio, la que se construye con los años: la capacidad de aprovechar la experiencia, reconocer patrones, entender matices. Lo que sugiere Bonus Track, sin convertirlo en teoría, es que el verdadero valor está en combinarlas. Y que, paradójicamente, estamos desechando la segunda justo cuando más necesaria se vuelve.
Lo que ha hecho Mauricio Reina en Red Más (y seguramente de manera análoga en su faceta de investigador y académico) no es opinar. Es algo más exigente: traducir la realidad. Tomar un hecho económico, político o social, ubicarlo en una cadena de causas y consecuencias y a veces, proyectarlo en el futuro. Explicar por qué importa, qué lo conecta con otros fenómenos, qué puede venir después. Eso, que debería ser el corazón del periodismo, terminó convirtiéndose en una rareza. Y esa capacidad viene de una construcción que empieza desde muy temprano y que Reina describe, recorriendo el pasado, el presente y asomándose al futuro.
Pero el libro no se queda en la constatación del problema. Propone, sin dogmatismo, una especie de mapa personal para transitar ese último tercio de la vida: cuidar la salud física, asegurar una mínima tranquilidad financiera (solo el 25 por ciento de los colombianos logra jubilarse), encontrar una motivación que obligue a levantarse cada mañana, mantener algún tipo de actividad —idealmente remunerada— que preserve el vínculo con la realidad, buscar deliberadamente el disfrute y, quizás lo más importante, cultivar relaciones significativas.
No son ideas revolucionarias. Pero sí profundamente subversivas en un entorno que ha decidido que esa etapa de la vida debe ser, en el mejor de los casos, administrada y en el peor de los casos, ignorada. Y hay algo más: esos ejes no le hablan solo a quienes están llegando a ese momento. Tocan también —y tal vez con más urgencia— a quienes aún no han llegado. Porque el problema no es la vejez, sino cómo se construye la vida entera para no llegar a ese punto vacío de sentido.
Con Mauricio Reina me une algo más que una coincidencia profesional. Hay afinidades que pasan por la formación en Universidad de los Andes, por haber estudiado en el jardín infantil José María Samper, por el gusto compartido por el rock, por Millonarios Fútbol Club, por el humor, por el respeto a los demás y en lo profesional, por una manera de entender el oficio: la convicción de que el periodismo —y la conversación pública— no consiste en repetir lo que pasa, sino en ayudar a entenderlo.
Y disfruté mucho ese recorrido con Mauricio en Bonus Track, un libro divertido y profundo que ayuda a iluminar el punto ciego que deja el tránsito hacia el último tercio de la vida. Porque, ojo, como dice Reina: “más vida no es igual a mejor vida”.
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