
El viernes pasado, el presidente Petro publicó un mensaje en la red X que contiene frases difíciles de unir y, sobre todo, de entender en un mismo post.
Desglosemos.
El mensaje comienza asegurando que: “Ya tiene la CIA los datos reales y concretos de un posible atentado al candidato Iván Cepeda. En Colombia amenazan por doquier, pero las informaciones de planes reales deben ser neutralizadas de antemano”.
Lo primero que sorprende es que iniciara el post con el posible atentado a Iván Cepeda y que no mencionara nada respecto a las amenazas que recibieron los candidatos Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella. Es inaceptable un mensaje con redacción selectiva, como si su preocupación también lo fuera, aunque por otros medios haya asegurado posteriormente que se reforzará la seguridad de todos los candidatos presidenciales que estén en riesgo.
En la misma apertura del mensaje hay otro asunto preocupante: el presidente Petro asegura que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) fue la encargada de proveer los datos sobre el posible atentado contra el candidato del Pacto Histórico, pero al día siguiente el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, desmintió dicha información. Sánchez aseguró que, tras una junta de inteligencia extraordinaria, se supo que no hay datos que respalden dicha afirmación, ante lo cual Petro salió con otra versión, distinta a la inicial: “En consejo de seguridad se expuso por completo el plan contra Iván Cepeda y la manera de neutralizarlo”, indicó. Esta vez, la CIA quedó por fuera de la narrativa. ¿Por qué?
Nadie pone en duda que el candidato Iván Cepeda tenga muchos detractores y que existan planes para atentar contra su vida; él mismo ha afirmado que ha recibido amenazas. Pero es grave que el presidente de Colombia afirme cosas que no son ciertas o, por lo menos, no son exactas.
Sigo desglosando el mensaje: Petro le agradece a Trump por “su apoyo a unas elecciones libres”. ¿En serio hay algo que agradecerle a Trump? ¿Se le puede agradecer algo a un hombre que miente de manera sistemática, todos los días de la vida, en todos y cada uno de los medios que existen para difundir información oficial y no oficial? ¿Se le puede agradecer algo a un hombre que apoya, justifica y financia un genocidio en Gaza, en el Líbano y en cada lugar en el que Netanyahu pone el dedo para ampliar su “tierra prometida”? ¿Merece un “gracias” el hombre que inicia una guerra en Irán sin siquiera tener aprobación del Congreso, que bombardea no una, sino varias veces, una escuela de niñas, y que pone al mundo ad portas de un conflicto nuclear porque, según él, los iraníes son los seres más malvados de la Tierra, que “pican las cabezas de bebés y cortan a las mujeres en dos”, información que nace de su irresponsable imaginación? ¿Tiene presentación que se le den gracias a un hombre que secuestra al presidente de un país como Venezuela, por muy dictador que fuera, y le hace un juicio ilegal en Estados Unidos? ¿Se le pueden dar gracias al mismo hombre que dice haberle puesto fin a ocho guerras (nadie sabe cuáles son), al mismo tiempo que inicia una nueva cada tanto en nombre de la paz y la libertad?
La pregunta es: ¿por qué, exactamente, le da las gracias Petro a Trump? ¿En realidad cree que algo de lo que hace este Gobierno de los Estados Unidos tiene la intención de apoyar las elecciones libres en algún país del mundo? ¿Se le puede dar gracias por proteger unas elecciones libres cuando, al mismo tiempo, tiene un plan llamado ‘La Gran América del Norte’ (Greater North America), que incluye un nuevo mapa de Estados Unidos al cual anexa, sin consultarle a nadie, todos los países desde Groenlandia hasta Ecuador, incluyendo todas las islas del Caribe, las naciones centroamericanas, Venezuela, Guyana y Colombia? ¿Gracias? Por Dios, señores, sigamos con los cuentachistes otro día y en otro canal.
Para finalizar el desglose de incoherencias, el post del presidente Gustavo Petro cierra con broche de oro: “Recordar el origen del asesinato de Charlie Kirk y el que recibió el mismo Donald Trump vienen del mismo lado: una extrema derecha que usa el Estado para matar unus (sic) la muerte para buscar votos”. Además de la pésima redacción y puntuación, a la que ya nos tiene acostumbrados el presidente Petro, cuesta entender que ponga en la misma bolsa de “extrema derecha” a quienes asesinaron a Kirk y dispararon contra Trump, junto con los que podrían atentar contra Iván Cepeda.
¿En serio? ¿Realmente cree Petro que las personas que atentaron contra dos republicanos —los dos de extrema derecha— tienen algo en común con quienes podrían atentar contra Cepeda? ¿Qué propósito tiene esta comparación? Lo único que podría unir a personas que cometen este tipo de atentados es la intolerancia o los intereses económicos que se ven amenazados por la llegada al poder de uno u otro candidato. Pero decir que los agresores son todos de extrema derecha o, peor aún, que la extrema derecha usa al Estado para matar y conseguir votos, nos lleva, indefectiblemente, a otra pregunta: ¿quién cree Petro, entonces, que asesinó a Miguel Uribe Turbay? ¿Fue la extrema derecha usando al Estado para matar y conseguir votos?
Antes, en el marco del evento ‘Pacto social por la transformación territorial y la consolidación de la Paz Total’, Petro había asegurado que a Uribe Turbay lo mató la mafia que vive en Europa. Pero la justicia ha demostrado hasta ahora, a través de alias El Viejo y otros capturados, que fueron las disidencias de las Farc, denominada Segunda Marquetalia, las responsables de dicho magnicidio. No siempre es la extrema derecha la que asesina para conseguir votos.
Demasiadas incoherencias en un solo tuit.
Junto a las incoherencias de Petro, aparece el descaro de otros. El mismo Gobierno estadounidense que apoya el bombardeo de escuelas, hospitales y barrios de civiles en Gaza y Beirut, el mismo que ataca objetivos civiles en Teherán, amenaza con “castigos terribles” a quienes tan solo intenten hacerles daño a los candidatos presidenciales colombianos. Vaya, vaya. Como si ellos tuvieran el copyright de la justicia y la decencia. Esto es casi tan descarado como que Álvaro Uribe Vélez, presidente y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas responsables de los ‘falsos positivos’, se atreva a llamar “bandidos cobardes” a quienes amenazaron a su candidata presidencial, Paloma Valencia. “Bandidos cobardes”. ¿Qué vendría siendo él, entonces?
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