Ir al contenido principal
Marta Orrantia

La controversia del Hay

La escritora Laura Restrepo canceló su participación en el Hay Festival de Cartagena porque no quería compartir este espacio cultural con María Corina Machado, la líder de la oposición venezolana que ha apoyado la intervención de Trump en su país. En una carta que envió Restrepo a la directora del festival literario explica su motivo: “No se le puede dar tarima y facilitar audiencia a quien promueve posturas y actividades a favor del sometimiento de nuestros pueblos… Con la intervención imperialista no se discute, sino que se rechaza sin miramientos”.

Siguieron otras cancelaciones de escritores que pensaban similar a Laura, es decir, que no querían compartir el espacio del festival con una persona como Machado. 

A mí todo este asunto me genera un montón de preguntas, y debido a que no he podido encontrar respuestas claras, me gustaría plantearlas en este espacio. La primera es por qué el Hay Festival decidió invitar a María Corina, una polémica ganadora del premio Nobel de Paz, que no solo ha sido férrea opositora a la dictadura de su país, sino que ha defendido la intervención de Estados Unidos ―peor, de Trump― en el Caribe, y además ha apoyado a Netanyahu en su guerra. 

La segunda pregunta es por qué la invitan a Cartagena en un año electoral, cuando la violencia y la polarización nos tienen a los colombianos como erizos. ¿Están enviando un mensaje político? ¿Fue simplemente una coyuntura y tenían que aprovecharla? ¿Lo hicieron en aras de la discusión sana y la inclusión de diversos puntos de vista? ¿Buscan atraer público con una figura tan controversial? 

Digamos, por el bien de la discusión, que las organizadoras del Hay Festival no leyeron bien el momento político del país, o no comprendieron que esto, además de ser un rechazo a la dictadura de Nicolás Maduro, es una bofetada al petrismo y, más aún, a quienes se oponen a Trump o a Netanyahu. Digamos que lo hicieron actuando en buena fe, con el interés de plantear un debate de diversos puntos de vista, para enriquecer la literatura y dejar a los asistentes con la sensación de que hay una riqueza de miradas sobre el mundo y que hay que tener la amplitud de mente como para abarcarlas todas.

Y ahí me surgen entonces otras preguntas, esta vez encaminadas a quienes cancelaron su participación. Si ya va a ir Machado, ¿no es mejor que estos escritores estén ahí para confrontarla? ¿Para hacerles ver a los asistentes al Festival que hay otras posiciones y que Machado no es “santa Corina” como nos quieren hacer creer? ¿No convendría tener, justamente, en aras del debate, a escritores estructurados, brillantes y con ideas políticas claras, presentes en Cartagena para defender una posición contraria desde cada una de sus mesas?

Los escritores somos, por naturaleza, seres curiosos, pluralistas, abiertos al debate y capaces de comprender la oscuridad de los sentimientos humanos. Porque para escribir hace falta ver todos los ángulos, todas las miradas, de lo contrario, solo haríamos literatura panfletaria o nuestros personajes serían unidimensionales. Pero, además, a la hora de debatir, creo también que un escritor lo hace mejor que la mayoría de los políticos del mundo, no solo porque el manejo del lenguaje debe ser superior, sino porque la amplitud de su conocimiento lleva sus respuestas a un rango más elevado.

Finalmente, me pregunto por el resultado de esta invitación. La conversación de Machado será con Moisés Naím y se titula ‘La voz de la esperanza’. Después de esta polémica, ¿será que Naím le hace preguntas incómodas sobre su apoyo al intervencionismo en el Caribe? ¿Será que le pregunta qué opina de que su presencia en Cartagena haya hecho que algunos escritores se retiraran? ¿O será que, como el nombre de la charla lo indica, se dedicará a alabar sus logros?

Finalización del artículo

Comentar este artículo

Aún no hay comentarios

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir artículo en redes sociales