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Marta Orrantia

¿Matador o maltratador?

El caricaturista y candidato al Senado, Matador, publicó esta semana un trino en el que se burla de forma rastrera y vergonzosa de la candidata Paloma Valencia. En el trino se refiere a su peso, un insulto torpe (por decir lo menos), machista y de un nivel altísimo de violencia. Pero lo peor no es eso. Lo peor es que hay quienes lo defienden, con argumentos igualmente pobres, vacíos y carentes de sensibilidad. 

Hay quienes dicen que es válido que Matador haga eso porque Paloma es uribista, como si pertenecer a un partido político fuera una justificación para el maltrato. O porque el expresidente Uribe ordena que hagan llorar a una mujer en la redes sociales, como si un atropello justificara el otro. O hay quienes dicen que él no está diciendo otra cosa que la verdad. Me pregunto si quienes aplauden la conducta deleznable de Matador están también de acuerdo con que insulten así a sus hijas, a sus madres, a ellas mismas. 

El maltrato a la mujer, venga de donde venga, debe ser condenado. Tiene que ser condenado. Punto. No hay justificación alguna para felicitar, para aplaudir, para festejar semejante atropello. Me pregunto si quienes alaban su actitud son también partidarios de feminicidio, o si les parece justificable que golpeen a una mujer, porque a mí no me vengan a decir que una cosa no tiene relación con la otra. Los insultos y la violencia verbal son el preámbulo de agresiones más fuertes, y si justificamos los unos estamos abriéndole el camino a los otros.

No tengo palabras para explicar el asco que me produjo el trino de Matador. No tengo palabras para explicar la ira que me produjo el hecho de que hubiera hombres y mujeres que se atrevieran a apoyarlo. Resulta frustrante que figuras públicas, más aún, figuras que buscan, como Matador, ser elegidos por voto popular, den ese ejemplo. ¿Acaso no conoce este señor las cifras de violencia contra la mujer? ¿Será que no se da cuenta de que con su actitud valida una cantidad de agresiones hacia las mujeres? 

Pero, más allá de eso, las consecuencias de lo que hace Matador en el trino contra Paloma Valencia son gravísimas, en particular para las adolescentes, que ven que una mujer puede ser vilipendiada en redes por comer y por no tener un cuerpo perfecto. Ya no es solo el insulto, sino lo que este acarrea consigo. En Colombia, las cifras de trastornos alimenticios están disparadas. Un estudio hecho por el Politécnico Grancolombiano revela que casi 6 de cada 10 mujeres sufre de anorexia, una cantidad escandalosa que no solo responde a problemas afectivos o psicológicos, sino que seguramente también se ve influenciada por las redes sociales, y por trinos como el que Matador publicó, con tanta ligereza. 

Finalmente, el talante de una campaña política no debe ser el del insulto fácil, artero, ruin. Si queremos debatir a un candidato tiene que ser con las ideas y partiendo del respeto. Lo que hizo Matador fue simplemente la prueba de que carece de conocimientos profundos para debatir desde lo intelectual. Me pregunto si, de ser elegido senador, ese será el nivel de argumentos a los que tengamos que acostumbrarnos.

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