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Marta Orrantia
Puntos de vista

Gracias, colegas

Mujeres valientes, todas. Las que se atrevieron a alzar su voz para denunciar los acosos sexuales en Caracol y RTVC. Y esto apenas comienza. Porque estas mujeres no están hablando por ellas, o no sólo. Hablan por todas. 

Hablan por sus colegas, que durante años fueron víctimas de los mismos acosadores y sus voces no fueron escuchadas, fueron acalladas, ignoradas y, con esto, revictimizadas. Lo que ocurre al interior de algunos medios de comunicación es deleznable, vergonzoso y, hasta hoy, ha tenido total impunidad. Pero ya no más. 

Hablan además por otras mujeres en otros oficios. Por las enfermeras, que durante años han sufrido el acoso de doctores en sus lugares de trabajo. Hablan por las estudiantes, quienes han tenido que soportar los comentario indebidos de sus profesores. Hablan por las abogadas, por las actrices, por las mujeres del aseo, por las ingenieras, por las economistas. Hablan por todas aquellas que no tienen voz, que todavía no la tienen, pero que saben que es posible detener esto. 

Hablan también por las mujeres del futuro, porque gracias a su valentía les están dejando un mundo mejor, un mundo donde los hombres en posiciones de poder no tengan todas las de ganar, un mundo donde no vayan al trabajo con miedo ni deban mirar por encima del hombro para que sus colegas o sus jefes no las ataquen. 

Pero no solo están haciendo todo esto. Quienes denunciaron los acosos sexuales hablan por las mujeres del pasado, aquellas que no pudieron decir nada por temor a perder su trabajo en un mundo en el que el machismo, el acoso y la violencia sexual no solo no eran condenados, sino que eran aplaudidos. Esas mujeres que irrumpieron en las esferas que antes eran solo de ellos, y que muchas veces sufrieron en silencio las vejaciones más salvajes. Por ellas también hablan.

Y qué costo tan grande el que han tenido que pagar. Han sido denunciadas ante la ley, han sido expuestas al escrutinio público y han sufrido insultos y agresiones en las redes sociales. Les han pedido pruebas, a sabiendas de que el acoso sexual casi nunca las tiene. Las han acusado de difamación. Las han tildado de izquierdistas, de derechistas, de mamertas, de trepadoras, de aprovechadas. Me pregunto si estas personas que las han criticado son también acosadores en su trabajo, si sienten pasos de animal grande porque ven que el statu quo está cambiando para siempre, o si son simplemente ciegos y torpes. 

El costo ha sido grande, sí. Pero que sepan que la solidaridad también. Que no solo les creemos, por supuesto, sino que no tenemos palabras para agradecerles. Porque sus denuncias nos han abierto una puerta. Nos han dado libertad. Nos han enseñado que esto no puede normalizarse como ocurría antes. A todas ellas las tomamos de las manos y las acompañamos desde donde esté nuestra tribuna, hasta donde llegue nuestra voz. A todas ellas, que han denunciado. A todas ellas, que en este momento se están armando de valor para hablar. A todas las que saben que nunca más van a permitir estas conductas en un lugar de trabajo. A todas, gracias.

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